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Alex de la Iglesia arremete contra los políticos, la mídia y las instituciones

Madrid. - Con la excusa de un popular eslogan publicitario y la crisis económica como telón de fondo, el cineasta vasco Alex de la Iglesia realiza en "La chispa de la vida" una crítica feroz...

Viernes 13 de Enero de 2012

Madrid. - Con la excusa de un popular eslogan publicitario y la crisis económica como telón de fondo, el cineasta vasco Alex de la Iglesia realiza en "La chispa de la vida" una crítica feroz al mundo sin escrúpulos de los medios de comunicación y los poderes institucionales. Todo ello aderezado con una extraña pareja de protagonistas: el televisivo humorista español José Mota y la actriz mexicana Salma Hayek.

Justo un día antes de la presentación de la película, el trabajo de ambos intérpretes fue avalado con una nominación a los premios Goya: Mota como actor revelación y Hayek como actriz protagonista.

Sin embargo, finalmente los académicos no encontraron un hueco para el que hasta hace un año fuera su presidente hasta la dimisión voluntaria a ese cargo (ver aparte).

"La chispa de la vida" cuenta la historia de Roberto (Mota), un publicista desempleado que lleva años llamando en vano a las puertas de sus antiguos compañeros. Tras una nueva entrevista fallida, decide agarrarse al pasado y volver a Cartagena (en el sur de España), donde pasó su feliz luna de miel, para dar una sorpresa a su esposa (Hayek) por su aniversario.

Pero el hotel de sus recuerdos se ha convertido ahora en un museo que alberga los restos de un teatro romano. Y un absurdo accidente lo cambia todo.

 

Pan y circo. De la Iglesia compone un auténtico circo en torno al protagonista, donde desfilan una a una todas las miserias de políticos (como el que encarna Juan Luis Galiardo), instituciones culturales (Blanca Portillo), periodistas (Carolina Bang) y despiadados tiburones del mundo de la publicidad (Fernando Tejero).

Y en medio de este macabro espectáculo, explica el cineasta, Roberto decide "sacar tajada" de su inesperada situación y "vender la exclusiva de su propia muerte a los medios".

"Dejando fuera eufemismos, uno en la vida trata de ganar dinero y sobrevivir", señaló De la Iglesia. Pero, "¿qué ocurre cuando de pronto tú ya no eres tú?". La respuesta a esa pregunta está en el personaje de Hayek. En su papel de entregada esposa, pero haciendo gala de un genio muy suyo, la actriz lucha por preservar la dignidad y ofrecer ese rayo de esperanza que el director defiende entre tanto gris.

Aunque la protagonista de "Frida" no estuvo en la presentación del filme en Madrid, la reunión estuvo protagonizada por un José Mota menos bromista de lo habitual. Y es que había mucha expectativa por ver el estreno en pantalla grande del popular humorista español, que en sus programas de televisión es capaz de meterse en la piel de casi cualquier personaje para arrancar sonrisas.

De la Iglesia le exigía un registro radicalmente distinto, y para colmo lo mantiene media película postrado en el suelo, con una barra de hierro clavada en la cabeza.

Estrella de la TV. "Me tuvieron que poner fórceps para que no me moviese", bromeó Mota, que calificó su personaje de "un auténtico regalo" y explicó lo mucho que le apetecía "emocionar".

Mota "tiene la inocencia y la ilusión de su primera película como protagonista, pero un mundo de experiencia de años y años", añadió De la Iglesia, que no dudó en señalar que "Mota es la película".

Su compañero de reparto, Galiardo lo definió como "el Jack Lemmon del cine español" por su capacidad para pasar de lo cómico a lo dramático.

Blanca Portillo, en el pequeño papel de directora del museo que sólo vela por preservar las milenarias piedras, recordó con ironía que le encantó dar vida a este personaje "porque no tenía ni idea de lo que son las presiones políticas y mediáticas". Y es que el pasado mes de julio, la actriz abandonó la dirección del Festival de Teatro Clásico de Mérida tras un año al frente, en parte a causa de sus desencuentros con las autoridades regionales.

Gran carnaval. Ella y los numerosos actores que forman este reparto coral en el que también hacen una pequeña incursión los cineastas Santiago Segura y Nacho Vigalondo, componen el grotesco circo en el que muchos periodistas vieron una referencia a "El gran carnaval", de Billy Wilder.

Pero en lugar de ser el periodista, que también puede serlo, aquí la situación "es tan desesperada que es la propia víctima la que es capaz de todo", explica el director de "Balada triste de trompeta" y "El día de la bestia", entre otras. "Nosotros también somos parte del espectáculo", afirmó.

"La chispa de la vida" se estrena oficialmente hoy en España y, antes de ver si Mota y Hayek se alzan con un Goya, pasará también por alemán Festival de Cine de Berlín . Aunque fuera de competición, se mostrará en la sección "Berlinale Specials", entre otras junto al debut en la dirección de Angelina Jolie, "En la tierra de sangre y miel".

Un rebelde con causa

“Dejé de trabajar en la Academia (de Cine español) por un desacuerdo sobre la Ley Sinde y sobre cómo se estaba tramitando, y sigo en desacuerdo. Tiene que haber una ley, pero no esta, sino otra, hecha con el consenso de todos los afectados. Enfrentar a creadores con la red es el mayor de los errores”.
Así lo ratificó el director Alex de la Iglesia en declaraciones a medios españoles sobre la norma que penaliza las descargas de internet.
La posición del cineasta vasco lo enfrentó a la Academia, que lo olvidó para la entrega de los premios Goya, que se entregan el 19 de febrero.

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