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Alerta en Las Parejas por un caso "atípico" de fiebre hemorrágica

Las autoridades sanitarias y municipales trazaron una cadena epidemiológica para establecer cómo se originó, y llaman a la gente a vacunarse contra la enfermedad.

Jueves 30 de Octubre de 2014

El caso de un vecino de Las Parejas que contrajo fiebre hemorrágica movilizó a las autoridades sanitarias y municipales para prevenir el contagio, ya que lo particular es que el paciente, cuyos datos no trascendieron, no se vincula con el ámbito rural. El hombre se contagió en la zona urbana hace varios días pero se supo esta semana luego de que una serie de análisis y una prueba serológica confirmaran la enfermedad.

Tras las primeras sospechas, tanto los responsables sanitarios de la ciudad como los auxiliares de Bromatología trazaron una cadena epidemiológica de la enfermedad para establecer cómo se originó el contagio que habitualmente depende de un pequeño roedor que se reproduce en los rastrojos.

El director del hospital de Las Parejas, Pablo González, confirmó el cuadro en un vecino parejense, aunque quitó dramatismo al tema al explicar que el hombre presentó síntomas leves de la enfermedad. "No fue necesario pasarle plasma, que es el tratamiento instaurado para esa patología", explicó.

Caso "atípico". Por otra parte, el jefe de Bromatología, Carlos Pereyra, sostuvo que "se trata de un caso atípico, ya que el paciente no se dedica a tareas rurales y no tiene contacto con ese sector. Desde el hospital y en conjunto con el municipio empezamos a analizar la cadena epidemiológica. Significa que evaluamos hacia atrás dónde pudo existir el foco de infección. Cuando empezamos ese trabajo detectamos que en la manzana en la que habita el vecino existen dos galpones en los que guardan maquinarias agrícolas", contó, y agregó que "una de las posibles causas puede ser que un roedor llegó a la ciudad en una de esas máquinas".

Desde el municipio se trabaja intensamente en tareas de desratización y desmalezamiento a la vez que iniciaron una campaña de adhesión de los vecinos para la limpieza de terrenos baldíos y depósitos urbanos que puedan alojar al vector.

"Más allá de los cuidados de higiene y desratización recomendamos que los vecinos mayores de 15 años, que vivan en la zona determinada por un anillo establecido en torno a la vivienda del afectado, concurran al hospital a vacunarse para aumentar las medias preventivas", sostuvo Pereyra. "Estamos en una zona endémica en la que la enfermedad está siempre presente y no se presentaban casos porque se habían logrado buenos niveles de vacunación. Pero desde hace un tiempo y, como pasa con otras enfermedades, la misma población no la tiene más en cuenta y esto hace que ocurran nuevos casos", explicó.

El médico recomendó a todas las personas de la región que trabajen o tengan contacto con zonas rurales y tengan más de 15 años, que asistan a un centro asistencial para recibir la vacuna. "Con una simple vacuna, que otorga inmunidad de por vida y es gratuita, evitaremos padecer esa enfermedad que en muchos casos es mortal", indicó.

Dentro de las tareas de profilaxis el galeno recomendó además que las personas que vuelvan con maquinaria agrícola hacia la zona urbana realicen en lo posible un proceso de higiene para no acarrear cereal que pueda estar contaminado.

La enfermedad. Esta enfermedad, también conocida como "mal de los rastrojos", es causada por el virus Junín y afecta a una región del país que abarca parte de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y La Pampa. La contraen principalmente las personas que viven o trabajan en zonas rurales.

El virus Junín suele estar presente en algunas especies de roedores silvestres. Estos presentan infecciones crónicas sin síntomas, con eliminación del virus, particularmente por saliva y orina, que contagia a roedores sanos y contamina el medio ambiente, a partir del cual el hombre se infecta accidentalmente.

Se trata de una una enfermedad aguda que presenta cuadros clínicos de gravedad variable, desde formas leves a formas graves caracterizada por fiebre y alteraciones de la sangre, neurológicas, renales y cardiovasculares, que sin tratamiento puede evolucionar hacia la muerte en un lapso de una a dos semanas.

El comienzo de la enfermedad es inespecífico, con decaimiento, dolor de cabeza y fiebre moderada. Con el avance de la enfermedad se agregan dolores musculares y articulares, dolor retroocular y abdominal, mareos, náuseas y vómitos. El diagnóstico y tratamiento precoz aumentan enormemente las posibilidades de cura. El tratamiento específico es la administración de plasma.

La fiebre hemorrágica se previene con la vacunación, cuidado en la higiene personal, evitando introducir en la boca tallos o granos o acostarse sobre bolsas o en el suelo.

A los trabajadores rurales se les recomienda comer y dormir en habitaciones limpias, usar calzado cerrado y mantener desmalezados los alrededores de la vivienda para evitar que las lauchas se acerquen a ella.

Además se debe tener especial respeto por la fauna predadora de roedores como lechuzas, lechuzones, chimangos y culebras.

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