Martes 25 de Agosto de 2015
Una estudiante alemana de 23 años se cansó de pagar alquiler y ahora vive en los trenes. Cuando otros se bajan, Leonie Müller se queda. Porque en realidad ya está en casa. El tren se ha convertido en su hogar, su departamento sobre rieles. Y ella está feliz.
La historia de esta estudiante, que en estos días cuenta el diario estadounidense The Washington Post en su edición digital, arranca con una pelea. "Todo empezó con una disputa que tuve con el propietario", cuenta Müller. "Inmediatamente decidí que no quería vivir ahí nunca más, y entonces me di cuenta: no quería vivir en ningún lado nunca más". Entonces se compró un pase que le permite viajar en cualquier tren a lo largo y ancho de Alemania. Y ahora Müller se lava la cabeza en el baño del tren y escribe sus trabajos para la universidad mientras viaja a una velocidad de 190 millas por hora.
¿Cómo se siente? Libre, confiesa. "Realmente me siento en casa en los trenes, puedo visitar a tantos amigos y ciudades. Es como estar de vacaciones todo el tiempo", relata.
La historia de Leonie no tardó en ser noticia. "Leo, escribo, miro por la ventana y conozco gente todo el tiempo. Siempre hay algo que hacer en los trenes", le dijo al canal alemán SWR. "Quiero inspirar a la gente a que cuestione sus hábitos y las cosas que consideran normales. Siempre hay más oportunidades de las que uno cree. La próxima aventura está a la vuelta de la esquina, si es que la querés encontrar", confía.