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Alejandro Awada está filmando la miniserie "Matungo", que se estrenará el año que viene

El actor adelantó cómo será la producción internacional que lo sumerge en el mundo del turf. "Es un universo bien porteño" afirmó. "Esta historia me atrapó porque está basada en la fuerza del deseo".  

Martes 26 de Abril de 2016

Alejandro Awada está en un momento de plenitud. El actor que el año pasado brilló en la serie "Historia de un clan" tiene proyectos en el cine, el teatro y la televisión. El actor viene de estar un mes y medio en Madrid filmando con Alex de la Iglesia, experiencia que cataloga como "un lujazo". Además protagoniza "Mecánica popular", la nueva película de Alejandro Agresti; filmó una miniserie para Francia y está ensayando la última obra escrita por Tito Cossa, en la que hace una adaptación para teatro de la película "El arreglo", en la que el dramaturgo fue coguionista.

Como si esto fuera poco, Awada comenzó el rodaje de la miniserie "Matungo", cuya historia lo sumerge en el universo del turf, y que se estrenará en Argentina el año que viene. "Cuando me preguntan cómo estás, yo digo que si no fuera por mí estaría buenísimo todo", ironizó el actor en charla con Télam.

"Matungo" es una miniserie que habla de una historia de superación, pasión, amor y desengaños, en la que se refleja una lucha contra la marginación y el desprecio, mientras recorre todos los estratos sociales y se interna en la realidad de la sociedad actual y la trastienda del turf. Esta historia dramática es una producción peruana conformada por un elenco argentino integrado por Sergio Podeley, Pablo Alarcón, Emilio Bardi, Victoria Carreras, Marcelo Melingo e Inés Palombo.

La serie, escrita y dirigida por Mariano Farías ("Francisco, un Papa entre la gente", "El deporte de los reyes"), está basada en historias reales, luego de una investigación de más de seis años en el campo hípico y la realización de documentales para canales líderes de la región. Las locaciones del rodaje tendrán lugar, además del hipódromo, en barrios contrastantes de la provincia de Buenos Aires como Villa Fiorito, Lomas de Zamora y San Fernando.

En un alto del rodaje de la miniserie que tendrá distribución internacional, en el Hipódromo de Palermo, Awada se sentó al costado de un stud y con humildad y sencillez, lejos de todo divismo, habló de su nueva fascinación por el mundo de los caballos y de su personaje en "Matungo", un hombre totalmente opuesto a los roles oscuros que venía interpretando.

—¿Qué te atrapó de esta historia?

—Esencialmente, la fuerza del deseo. Cuando el deseo es verdaderamente deseo y no necesidad, sino puro amor. "Matungo" narra la historia de un anhelo muy profundo, verdadero y genuino, que tiene que ver con la historia del personaje que interpreta Sergio Podeley. Yo encarno a su padre, que es un cartonero, y desde la precariedad en la que viven, surge este deseo poderoso y a partir de allí la evolución de cada uno de estos personajes. También me atrapó la idea de "cartonear", ese universo del carro, del caballo, la calle, la recolección y cómo a partir de eso este hombre puede parar la olla.

—¿Por qué "Matungo"?

—Matungo en el mundo del turf es el caballo que no corre como debería correr. Es bien simbólico, porque también está hablando del personaje de Podeley. Yo acompaño su travesía como padre, él también es un "matunguito" que de pronto, a partir de ese poderoso deseo, se transforma en un pura sangre.

—La historia transcurre en el mundo del turf, ¿conocías algo de ese universo?

—No lo conocía, pero me está resultando fascinante. Primero el espectáculo en sí, la carrera, la pista, lo que sucede con esos caballos y con esos jinetes, con esos colores, me parece un espectáculo bellísimo. Después tenés el espectáculo de lo que sucede en las tribunas, la diversidad y el apasionamiento de cada espectador, y en tercer lugar, no por esto menor, lo que sucede entre bambalinas, todo lo que no se ve, como los stud, los caballos, los peones, la relación entre los trabajadores y los animales, todo esto me resulta realmente apasionante. Estoy maravillado del amor que sienten los peones y todos los trabajadores por lo que hacen.

—También está el tema de las apuestas...

—Sí, está el que viene a ver las carreras, el mundo de la timba, que es como las calles de Buenos Aires: es el tango, es el chabón parado en la esquina con el cuchillo, es 1930, es 1920, son los cuentos borgeanos, es Evaristo Carriego, es la mitología de Buenos Aires. Hablo del mundo del turf refiriéndome a lo que pasa en la tribuna, ese lenguaje tan particular, cómo se vinculan, cómo hablan, son personajes fascinantes. Es un universo bien porteño.

—¿Qué te seduce de ese mundo urbano?

—Me gusta parar en un bar de la ciudad y ver gente jugando al dominó, al billar, al truco, al ajedrez. También el turf, el mundo del café de Buenos Aires y lo más maravilloso que tiene todo esto es su lado B. El turf en Argentina, históricamente siempre fue el segundo deporte nacional, además de estar en las letras del tango, esas donde el chabón se la jugó toda y quedó en "pampa y la vía". El turf, el tango, el mate, es "la argentinidad al palo", como diría la Bersuit.

—Venís de interpretar a oscuras figuras como Jorge Rafael Videla y a Arquímedes Puccio. ¿Cómo es este personaje?

—Es noble, amoroso, tierno. Es un laburante, con todo lo que eso significa, un hombre de bien, una buena persona. Lo quiero mucho a este personaje y me voy encariñando más a medida que lo voy transitando.

—¿En qué te sentís conectado con él?

—En su sensibilidad. Yo lo soy y el personaje también. En el amor por los caballos: para mí es el animal más bello del mundo y nunca me había vinculado con ellos, con uno de carrera, con un pura sangre. No sólo tienen la belleza estética sino que tienen una belleza espiritual. Son divinos; los estoy curtiendo, estoy intercambiando con ellos, son quienes te van indicando cómo es la cosa. Me dan ganas de tener más frecuencia, pero sé que va a ser difícil, cada uno de estos caballos son joyas.

Los sueños de un consagrado

“Descubrí que en este momento de mi vida lo que más quiero es pasarla bien, la felicidad ya sería demasiado”, dijo Alejandro Awada con su particular sentido del amor. “Por ejemplo, estar en contacto con los caballos me hace bien”, dijo en relación a la miniserie que está rodando. A los 54 años, el actor está lleno de proyectos en marcha, pero confesó que le gustaría filmar “con grandes como (Adolfo) Aristarain”. “Es un deseo profundo, ojalá tenga la dicha de poder hacer algún proyecto con él. Aristarain logra una riqueza visual y narrativa que me parece realmente muy elevada. También me encuentro con el deseo profundo de trabajar con algunos compañeros que me fascinaría, como Miguel Angel Solá”, expresó.

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