Alcohol cero: nueva ley seca
En estos momentos se está analizando llevar los controles de alcoholemia a cero. Esto no es aconsejable. En principio porque causaría enormes y desastrosas consecuencias, en algunos casos el quiebre de comercios, y no contribuiría a la...

Jueves 04 de Diciembre de 2014

En estos momentos se está analizando llevar los controles de alcoholemia a cero. Esto no es aconsejable. En principio porque causaría enormes y desastrosas consecuencias, en algunos casos el quiebre de comercios, y no contribuiría a la disminución de accidentes. También estaríamos penalizando al ciudadano común, que conduce automóviles, que es responsable y no hay ninguna prueba que porque tome una copa de vino en el almuerzo o la cena vaya a convertirse en un conductor peligroso. Además en estos momentos el sector gastronómico (del que no formo parte) está atravesando una situación recesiva, a la que le quedan solamente los fines de semana para sostenerse. Hay mucha gente trabajando en ese rubro. Si además de la restricción habitual, le prohibimos al ciudadano beber una copa de vino al cenar con su familia, su pareja o amigos teniendo que tomar agua, produciría un efecto destructivo sobre la economía, ya que afectaría fuertemente al rubro antes mencionado. Muchos dirán que pueden tomar un taxi. Imagínense, entre las 22 y la 24 de los viernes y los sábados, los miles de taxis que tendrían que estar funcionando para resolver el traslado. Eso sería imposible. También se podría decir que podría resolverse si uno de cada grupo no bebe alcohol. Pero eso no es fácil. Ir a disfrutar, elegir un menú exquisito y tomar agua no conjuga. Lo peor que esto no ataca el problema de los accidentes de tránsito más graves. Ningún padre de familia normal, por decirlo de alguna manera, se transforma en un asesino serial al volante porque tome una o dos copas de vino. Pero sí hay un peligro que ya nadie desconoce y es la combinación letal de la cocaína y el alcohol. Hay personas que consumen cocaína y bebidas alcohólicas al mismo tiempo. Con la mezcla de ambas se acaba consumiendo más alcohol y más cocaína. Además su combinación sintetiza una tercera sustancia altamente perjudicial, en el hígado se produce un compuesto -cocaetileno- que intensifica los efectos adictivos y tóxicos de la cocaína. Mezclar cocaína con alcohol tiene efectos muy peligrosos (depresor y estimulante). El alcohol hace disminuir los efectos de rigidez y tensión y esconde la sensación de embriaguez. Es un círculo vicioso y además existe el riesgo de llegar a una intoxicación aguda o un coma etílico. Conducir bajo estos efectos puede causar graves consecuencias que son irreversibles. Los peores accidentes ocurren bajo esta combinación: cocaína más alcohol. Sin embargo, no hay ninguna acción oficial, ni proyecto, que se direccione a controlar y evitar que conduzcan personas en esas condiciones.

Miguel Amado Tomé