Martes 18 de Enero de 2011
El veraneante rosarino detenido por utilizar dinero falso en Punta del Este trastabilló por un exceso de confianza. Según los que lo investigaron, el éxito repetido al conseguir cosas legítimas con plata trucha le hizo despreciar las precauciones que suelen tomar otros que a sabiendas se pasan de la raya. El objeto fatal para este hombre de 35 años fue un Audi, el auto que manejaba la primera vez que alguien olfateó que el billete que le extendían no era bueno, y que decidió por eso anotar la patente e ir a la comisaría.
Escasa astucia o demasiado empuje. Las dos cosas puede estar lamentando José Eusebio Colombres en su celda de Las Rosas, la cárcel departamental de Maldonado, a 15 kilómetros de la península uruguaya donde abruptamente se interrumpieron sus vacaciones. No fue un hecho aislado lo que lo llevó a la prisión. Los billetes que fueron encontrados donde se alojaba, un yate amarrado en el exclusivo puerto esteño, eran de la misma calidad de fabricación que los que entregaron otros comerciantes, quienes acudieron a la policía a dejar constancia de que habían sido estafados.
El primero en denunciar fue el playero de una estación de servicio adonde Colombres, según la policía uruguaya, llegó a completar el tanque del Audi. Terminada la carga el conductor quiso pagar con 50 pesos argentinos. El empleado examinó un instante el billete y se lo devolvió diciendo que no le parecía auténtico. Ante esa situación el automovilista optó por no discutir y pagó con moneda oriental.
Pero el gesto le quedó atragantado al pistero -como llaman en Uruguay a los encargados de los surtidores- que se dirigió al final del turno a la seccional 10ª de Punta del Este con los datos de la matrícula y la marca del coche.
Los timados. Según contó ayer el oficial Clavijo, quien hizo la investigación del caso, en la seccional advirtieron al poco tiempo que las denuncias sobre una persona pagando con moneda argentina falsa se repetían. En esas ocasiones los comerciantes habían advertido la maniobra una vez consumada. "Entre los damnificados estaban los dueños de un supermercado, de una tienda de indumentaria, de un quiosco y los empleados de una cabina de peaje", señaló el investigador a LaCapital.
Los policías fueron por cada lugar colectando evidencia y descripciones de los timadores, la mayoría de las cuales apuntaban a un elemento común: un Audi. Parece ser que recién a partir del episodio de la estación de servicio el conductor se hizo la idea de que su vehículo era comprometedor. A esa altura lo que era una avivada pasaba a ser un incendio.
La policía uruguaya rastreó el vehículo en Argentina. Cuando la detención era inminente, supieron que el Audi ya estaba en Rosario. Presumieron que lo habían sacado de escena para evitar un mal momento. Que para Euse, como lo llaman sus amigos, llegó de todos modos, cuando lo detuvieron entrando a un restaurante en la playa La brava.
Al momento de ser arrestado se encontraba en el auto de otro rosarino, Tomas A., de 29 años, que fue rápidamente desvinculado. El auto en el que se movían era un Honda Civic. No hubo resistencia de parte de José Eusebio cuando el oficial Clavijo le anunció que debían acompañarlo. "Sin embargo siempre se mantuvo en una posición de negar los hechos. Cuando se le dijo que se le imputaba haber intentado pagar con un billete falso en una estación de servicio contestó que él no había hecho eso y que además no tenía un Audi", sostuvo el policía.
Esa negativa tan rotunda pareció refutada un instante después, cuando se hizo la inspección del auto. "En el Honda Civic apareció una llave del Audi que buscábamos. Pero además había una cámara fotográfica digital que contenía imágenes en las que se veía a la persona acusada posando al lado de un Audi, que era igual al que describían los denunciantes", consignó el oficial Clavijo.
La jueza del segundo turno en lo penal de Maldonado procesó a José Eusebio por el delito de "introducción y circulación de moneda apócrifa en territorio nacional". En el yate de amigos argentinos que lo alojaban se hallaron seis mil pesos falsos, según probó la pericia de empleados de banco, donde los policías llevaron los billetes para evaluar su autenticidad.
Ahora este muchacho fornido del barrio de Fisherton, ex jugador de rugby del Jockey Club de Rosario y estudiante de la Universidad de Belgrano, espera acceder a la libertad mientras el juicio avance. La ley uruguaya permite el pago de una fianza en ciertos casos pero en este, decían en una radio oriental, será aconsejable mirar bien los billetes.