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Al final Tognoli no se presentó ante el juez y libraron orden para su captura

Lo esperaban para indagarlo por la supuesta protección a narcos de la zona sur provincial. Ya bloquearon sus cuentas bancarias y ahora investigarán su patrimonio.

Domingo 21 de Octubre de 2012

"No sabemos dónde está. Cuando lo detengan, de acuerdo al lugar donde eso se produzca, resolveremos donde será indagado". Escueto pero claro, el juez federal Carlos Vera Barros sintetizó en dos oraciones la situación del ex jefe de la policía Santa Fe, Hugo Tognoli.

El juez y la fiscal federal Liliana Bettiolo esperaron en vano ayer en los tribunales de Alvear al 900 al depuesto jefe de la policía santafesina. Tognoli renunció el viernes por la mañana tras hacerse pública una investigación de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) en la que se lo vinculaba a narcotraficantes. Por la tarde desde el juzgado federal 3 se emitió una orden para su "inmediata detención". A partir de ese momento se mantiene prófugo.

La inesperada situación provocó perplejidad general y acentuó la incomodidad en el gobierno provincial que ayer hizo silencio ante la situación. Frente a la no comparecencia, el juez Vera Barros dio instrucciones para que Tognoli no pueda salir del país y pidió que se lo busque dentro y fuera de la Argentina.

También se le bloquearon sus cuentas bancarias y se emitieron oficios a organismos tributarios, como Afip, y registrales —automotores y propiedades— para conocer la situación patrimonial del ex jefe de la policía santafesina. Por paradoja los mismos hombres que Tognoli comandó hasta el viernes por la mañana desde ayer recibieron orden de buscarlo, ahora dirigidos por el comisario general Cristián Sola.

Fuentes tribunalicias indicaron que en el Juzgado Federal 3 "no hay constancias de quien es el abogado defensor de Tognoli, por lo que no pudo haber ningún tipo de contactos". El representante del ex jefe policial es Eduardo Jauchen, catedrático de la Universidad del Litoral, que tuvo entre sus defendidos al fallecido monseñor Edgardo Storni y a Mario Fendrich. Jauchen no pudo ayer ser localizado por este diario.

A Tognoli lo buscaron el viernes por la tarde en la ciudad de Santa Fe. Efectivos de la PSA fueron a su casa y a las oficinas de 1ª Junta al 2800, donde funciona el Ministerio de Seguridad. En ambos lugares quedaron efectivos de consigna. Con el correr de las horas allegados a Tognoli y los que fueran sus camaradas comenzaron a manifestar "máxima preocupación" ya que nadie se podía comunicar con él. "Es obvio que si usara su celular delataría su posición", explicó una fuente allegada a la pesquisa. Su ausencia, se especulaba, era para evitar la ingrata imagen de aparecer como detenido ante la prensa que lo esperaba.

La acusación. La orden de detención que se emitió el viernes por la tarde era clara. "Deberá proceder a la inmediata detención de Hugo Damián Tognoli, con el objeto de ser trasladado a la sede de este Juzgado a fin de recibirle declaración indagatoria el día 20 de octubre a las 9.30", firmado Carlos Vera Barros, juez federal.

Y en los tribunales federales se dieron cita todos los actores. Bien temprano llegaron el juez, la fiscal Bettiolo, el comisionado general y referente del área de Delitos Complejos y Antinarcóticos de la PSA, Fernando Telpuk. Pero el comisario Hugo Tognoli no se presentó. A las 12.45, el juez Vera Barros dejó los tribunales y diez minutos más tarde hicieron lo mismo los hombres de la aeroportuaria.

La causa que marcó el final de Tognoli al frente de la policía santafesina comenzó a gestarse hace un año, cuando ante diversas irregularidades de jefes policiales detectadas en investigaciones de narcotráfico y trata de personas, se abrió el expediente 282/12A para investigarlas.

Inicialmente se lo caratuló "Sumario Investigación ley 23737 (conocida como la ley de drogas). Investigación preliminar" y quedó en manos del juez federal número 3, Carlos Vera Barros, y comenzó a ser investigado por la fiscal Liliana Bettiolo, quien subroga ese cargo en la Fiscalía 2ª.

 

En Villa Cañás. La funcionaria, ante la calidad de los sospechosos, decidió convocar a pesquisas de la PSA. Entre los datos que se acumularon y se investigaron hubo dos causas que apuntaban a Tognoli, entonces Director General de Prevención y Control de Adicciones (ex Drogas Peligrosas).

En uno de los expedientes, un comisario mayor de la policía provincial le dice al dueño de un prostíbulo de Villa Cañás en un mensaje de texto que para vender cocaína en su local debe pagarle 30 mil pesos mensuales a Tognoli y abastecerse con el proveedor local, Carlos Andrés Ascaíni.

   La otra se refiere a un intento fallido de detención de los PSA contra el vasco Ascaíni el 25 de noviembre de 2011 en la casa del sospechoso en Villa Cañás. En ese contexto, según la denuncia, Tognoli con su clave y código personal, habría ingresado al banco de datos del Registro Nacional de la Propiedad Automotor (RNPA) para averiguar a quién pertenecían dos autos que estaban tras los pasos del narco. Y luego se los proporcionó a Ascaíni advirtiéndole que quien los perseguía eran de la PSA.

   Ese día cuando los aeroportuarios llegaron a la casa de Ascaíni encontraron un mate recién cebado y una foto suya. Fue 18 días antes de que el gobierno de Santa Fe nombrara a Tognoli jefe provincial.

   Ascaíni, al final, fue puesto preso por los antinarcóticos santafesinos. Ocurrió el 8 de mayo pasado y la detención dio origen al expediente 118/12 del Juzgado Federal 4ª de Rosario, a cargo de Marcelo Bailaque. Esa detención generó un escándalo cuando el traficante, al ser detenido, soltó que sus proveedores eran policías de la ex Drogas Peligrosas y dio nombres. Fuentes de la causa indicaron que pronto Ascaíni sería desvinculado.

   “Cuando fui jefe de Drogas Peligrosas yo mismo ordené una investigación contra Ascaíni que llevó adelante el jefe de la Brigada de la Unidad Regional VIII”, dijo Tognoli a La Capital el viernes por la tarde antes de pasar a la clandestinidad.

   —¿Pero usted hizo las consultas al RNPA?

   —No. Desde mi cargo yo solicitaba las claves al Registro con el nombre y el documento de cada uno de los jefes y subjefes de Brigadas. Cuando me llegaban, en sobres cerrados, se los daba uno por uno a quien correspondía y les hacía firmar el recibo. Que busquen cuándo gestioné un código para mí y cuándo firme haberlo recibido. Nunca.

“La respuesta que da Tognoli es infantil”, dijo ayer una fuente de la PSA. “Las claves y contraseñas para realizar esa clase de consultas son personales. Es infantil plantear que otro la pudo haber utilizado. También se tiene identificado el IP (el número que identifica a un dispositivo en una red, compatible con un número de teléfono) de la computadora desde donde realizó el pedido. Si esa es su explicación, está más que complicado”, indicó el vocero.

   Como siempre lo estuvo, el destino de Tognoli está en sus manos. Desde hace dos meses los corrillos de pasillo sobre su alejamiento fueron trepando día a día. Pero muy pocos imaginaban que el que fuera jefe de la policía de Santa Fe hasta el viernes se iría por la puerta trasera.

 

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