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Al Chacho no le tiembla el pulso para meter cambios en su Central

Pese a la seguidilla de buenos resultados, Eduardo Germán Coudet mostró mucha decisión a la hora de realizar las variantes que cree necesarias de un partido a otro.

Viernes 06 de Marzo de 2015

¿Qué es lo que suele hacer un entrenador cuando su equipo mete una seguidilla de triunfos? En la medida de lo posible, tocar lo menos posible el equipo. Central viene de tres victorias al hilo y su entrenador, Eduardo Coudet, es como que viene rompiendo el molde con esos postulados que suelen aparecer como normativas convencionales dentro del fútbol. Hubo cambios del primer partido al segundo (Racing a Tigre). Dos del segundo al tercero (Tigre a Crucero del Norte). Y ahora, en principio, una variante (habiliten o no a Cristian Villagra, ver aparte) para viajar a Bahía Blanca. Tal vez estas menciones sean la mejor forma de explicar que el Chacho “no se casa con nadie”, como suele decirse, y que a la hora de encarar cada partido busca lo que considera mejor. Por supuesto que hay otras lecturas posibles y que hablarían de ciertas pifias por parte del DT en algunas decisiones, pero contra la contundencia de los resultados hoy hay muy poco para objetar.
  Los nombres propios no son un detalle menor ni que puedan llegar a desmerecer esta postura que viene mostrando Coudet. Más bien todo lo contrario. Basta con un simple ejemplo. César Delgado fue, a priori, el jugador más importante y de mayor relieve que trajo Central en este libro de pases, pero hoy ocupa un lugar en el banco de suplentes. Tal vez sea lógico que eso suceda porque no está al ciento por ciento de sus posibilidades físicas, pero en el medio ya hubo una decisión del técnico auriazul de mandarlo a la cancha de titular (ante Tigre e ingresó por Jonás Aguirre). Fue después del triunfo en Avellaneda ante Racing, donde se pensó que el Chelito podía marcar la diferencia, sobre todo en el primer partido de local. Pero la cosa no resultó. Un flojo desempeño por parte del delantero hizo que Coudet ni lo dudara y que rápidamente volviera sobre sus pasos. Y es precisamente este caso el que pinta de cuerpo entero que el peso de los nombres, al menos por ahora, al Chacho no lo incomoda ni lo condiciona a la hora del armado del equipo.
  Pasaba esa segunda fecha, también con victoria, y la lógica otra vez indicaba tocar lo menos posible el equipo. Estudio de por medio de lo propio y lo ajeno, Coudet volvió a hacer de las suyas. Y en esta oportunidad casi que redobló la apuesta, amén de que Franco Niell había hecho los méritos suficientes para ganarse un lugar entre los once. Pero también apareció Gustavo Colman en Misiones (salió Elías Gómez, lugar que fue ocupado por José Luis Fernández y Cervi pasó a jugar sobre la izquierda), lo que fue una apuesta que no terminó dando los frutos esperados.
  Tal vez sea por la dimensión del campo de juego y la necesidad de tener un equipo más compacto o quizás por cuestiones netamente de rendimientos, lo cierto es que después de una nueva victoria Coudet vuelve a hacer de las suyas. Otra vez mete mano.
  No es para soslayar el hecho de que Central tenga en la mente una sola competencia (el campeonato local). Es que si en el medio hubiera una participación en algún otro torneo los cambios por ahí podrían tomarse hasta necesarios. Pero no es el caso.
  ¿Hay algo que pueda contraponerse a esta postura del Chacho? Tal vez. La apuesta por Delgado indudablemente hubo un apresuramiento por parte del técnico. Y no dista demasiado la situación que tuvo a Colman como principal protagonista. Sí está el aliciente de que en ambos casos se advirtió lo que puedo haber sido un error y rápidamente se intentó corregir. Tal vez sea producto de la propia inexperiencia.
  Más allá de estos casos puntuales, lo que Coudet demostró en las pocas fechas que lleva como entrenador profesional es que a partir del estudio de sus jugadores y también de las condiciones del rival las posibles variantes van a estar siempre a la orden del día. Pero básicamente hasta aquí dejó claro que a la hora de hacerlas no hay miramientos y que el pulso no le tiembla a la hora de la toma de decisiones.

Las explicaciones del entrenador

“Cada partido hay que pensarlo, pero siempre valorando lo que tenemos nosotros”, reflexionó Coudet ante la consulta de Ovación sobre los cambios que suele introducir de un cotejo a otro. Y agregó: “También pensamos en el rival. Cada semana tenemos que preparar un partido distinto. Yo voy poniendo lo que se me va cruzando por la cabeza y de acuerdo al partido que imagino. Hasta ahora las cosas nos vienen saliendo bien y eso ayuda”.

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