Martes 05 de Enero de 2010
“Perdí a un amigo de muchos años, más que artista o un ídolo era un amigo íntimo, nunca hicimos un contrato, pasamos buenas y malas, aprendí cosas de él y también juntos. Lo valoró como Roberto, no como Sandro”, dijo anoche Alberto J. Llorente, productor de espectáculos.
“Lo conocía de antes de estar con Los de Fuego, seguí su carrera y luego de 1968, cuando ganó el Festival de la Canción e inició su carrera como baladista, hicimos giras; comenzábamos en Rosario, luego íbamos a San Nicolás, Junín y Buenos Aires”, cuenta conmovido el conductor del legendario Show de A J, en Rosario.
Sobre el comienzo de la larga amistad, explicó: “Como empresario lo contrataba cuando tocaba con Los de Fuego y también como Sandro de América”.
Como artista, remarcó que Sandro “era un profesional hasta la manija, siempre lo hizo en serio, con mucha dedicación, conocimiento, era músico, arreglador y no lo tomaba en joda para nada”.
Al consultarlo sobre las últimas veces que estuvieron juntos, Llorente dijo que lo vio antes de trasladarse a Mendoza. “Lo visitaba en el Instituto del diagnóstico, en Buenos Aires”.
En cuanto a la enfermedad, resalta que “había dejado de fumar totalmente hace unos nueve años. Pero ya estaba deteriorado, no podía respirar. Al venir a Rosario la última vez fabricamos un cable para que le pasaran oxígeno. Sabía perfectamente qué tenía y estaba muy jodido. Hoy al mediodía (por ayer) le dije a mi familia que Roberto no pasaba el día”.
“A los dos nos gustaban muchos los perros. «Blackie», su perra Schnauzer, era hija del mío, se lo llevó hace unos diez años. Roberto me decía que cada día al levantarse y ver a la perra se reía y se acordaba de mí”.
Y entre palabras cortadas, Llorente remarca: “Era un tipo muy humilde, transparente. También era jodón y le gustaba contar cuentos y anécdotas, te hacía reír. Me enseñó a tomar Martini, y me decía que el día que muriera bebiera champán, y que haría lo mismo si fallecía yo”. “Hoy lo tomaré champán en su nombre”, concluyó.