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"Ahora todos hablan de consenso y unidad, pero el original soy yo", aseguró Scioli

“Ahí tenés un buen título, vos que te quejás”, le dijo un par de veces a La Capital, sentado en la cabecera y atento a la señal de identificación de llamadas del teléfono de su despacho.

Domingo 08 de Junio de 2014

En el piso 19 del edificio del Grupo Bapro no se mueve una mosca. Allí están las oficinas del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, en la ciudad de Buenos Aires. Desde ahí, por un ventanal, se observa la Plaza de Mayo. Scioli ingresa como una tromba a su despacho, pide disculpas por una demora casi insignificante, solicita que enciendan el aparato de TV que, con el sonido en mute, sólo deja ver las imágenes de la presidenta de la Nación anunciando una nueva mora jubilatoria.

   Nada parece sacarlo de las casillas a la hora de las preguntas, hasta parece disfrutar de cómo los periodistas intentan que pise el palito y haga una declaración estentórea. “Ahí tenés un buen título, vos que te quejás”, le dirá un par de veces a La Capital, sentado en la cabecera y atento a la señal de identificación de llamadas que emite el teléfono de su despacho. El fotógrafo de Gobernación le acerca, al final, un menú de fotos tomadas durante la charla. Scioli se coloca los anteojos y dice: “Estas dos están lindas, me gustan”. Saluda al periodista y se va. Queda casi una hora de entrevista a agenda abierta.

   —El martes estará en Rosario, pero ¿por qué no ha tenido presencia política estos últimos años en la provincia de Santa Fe?

   —Mis presencias son parejas y constantes en todo el país, no tienen que ver con que esté en campaña o no. Siempre ha sido así, con todos los cargos que tuve. Mi paso por la Secretaría de Turismo y Deportes dejó una impronta de ayuda a los clubes de barrio, promociones de destinos turísticos. Y como gobernador he logrado integrar más a Buenos Aires en vez de dejarla encerrada en sí misma. Y con Santa Fe hemos compartido esto, primero con Binner y luego con Bonfatti. Y políticas con mis compañeros del peronismo.

   —¿Le sorprende verlo a Reutemann tan jugado con Massa?

   —Viva la libertad y la democracia. Yo siento el respeto de siempre hacia Lole, creo que en el deporte nos inculcaron la sana competencia y a las vez ambos pertenecemos al peronismo, aunque uno tuvo una visión y el otro una diferente. Pero eso no va a alterar la evaluación que yo tengo por Reutemann. Lo mismo me pasa con Miguel (Del Sel). Miguel vino a tocar el bombo a mi primer acto político. Era el que coordinaba y animaba.

   —Es amigo de Del Sel.

   —Obvio. Nunca dejamos de hablarnos, tenemos una corriente muy intensa de mutuo respeto. En política hay que conversar más, no puede ser que por esas cuestiones uno deje de ver a un amigo o tenga disputas personales. La política es otra cosa. Querer vivir en un país tolerante, con más paz social, tiene que ver con el tono de las disputas y la sana convivencia democrática. Eso es lo que yo promuevo. Ahora todos hablan de diálogo, de unidad, de consenso, pero yo soy el original.

   — Dijo alguna vez que muchos antikirchneristas quieren que destruya lo que ayudó a construir. Pero sabe qué pasa, gobernador, uno no se lo imagina a usted diciendo “vamos por todo”.

   —Está bien, ¿pero usted me imagina cerrando las puertas de las fábricas, volver para atrás la inversión en educación, la asignación universal por hijo, bajar el consumo interno para pagar la deuda externa, sacarle la computadora a los chicos? A eso me refiero. Busco interpretar lo que la gente espera de un gobierno democrático, que no es cambiar todo. Otros dirigentes son los que expresan que quieren cambiar todo, no yo.

   —¿Quiénes son los que quieren cambiar todo?

   —Macri, quien se opone a lo que se hizo en YPF, Afjp. Massa también ha tomado esa línea claramente opositora, de confrontación. Algunos tenían una visión apocalíptica de la Argentina, en enero estaban diciendo que el país se quedaba sin reservas, que venía hiperinflación, que se venían elecciones anticipadas, que no le íbamos a pagar a Repsol. Yo soy optimista, de confiar y creer en la Argentina. Y puse todo mi esfuerzo y mi conocimiento para que se mantenga la confianza en el país: mi viaje a Nueva York fue en ese contexto y pude poner mi granito de arena para que haya tranquilidad.

   —¿Lo sorprendió la citación a indagatoria de Boudou?

   —El había planteado que quería presentarse, por lo que no voy a hacer más comentarios sobre el vicepresidente. Mire, yo de estas cosas no quiero hablar, soy profundamente respetuoso de la institucionalidad, de la división de poderes. Boudou ha mostrado su predisposición para someterse a la indagatoria.

   —¿No lo encorseta ser candidato del Frente para la Victoria? Se lo pregunto porque su imagen es buena transversalmente entre quienes no están ni cerca de votar al kirchnerismo.

   —Es que el Frente para la Victoria, el peronismo, es de por sí transversal. Acá hay que buscar las ideas fuerza, las coincidencias. Esto tiene que ver con defender la industria nacional, el trabajo argentino, desendeudar al país. Mi vínculo con la gente viene desde hace muchos años: me han visto trabajar, sufrir. El tiempo que viene demandará a alguien que genere confianza, que sea previsible, que tenga experiencia y que sepa introducir cambios posibles a partir de lo que se ha hecho.

—Su mujer dijo que aspiraba a que Cristina lo respalde. ¿Usted espera un apoyo explícito de la presidenta?

—El mejor apoyo que espero de la presidenta es que deje la mayor cantidad de temas resueltos, como lo está demostrando en sus últimas decisiones.

—¿No toma como una afrenta que Forster, quien lo criticó muy duramente hace pocas horas, sea nombrado funcionario?

—No.

—¿Y qué opina de lo que sostiene Carta Abierta?

—Un colaborador mío se tomó el trabajo de hacerle una carta abierta a Carta Abierta. El cambio profundo que hicimos en provincia de Buenos Aires fue cambiando cosas que nadie se atrevía a cambiar.

—¿Usted tendría su propia Carta Abierta en caso de ser presidente?

—Siempre estuve rodeado de intelectuales que unen el pensamiento a la acción. Telerman, Pacho O'Donnel, Mora y Araujo, Gustavo Marangoni, entre otros. Yo busco volcar ideas para ponerlas en práctica. Respeto a todos los intelectuales, incluso a los de Carta Abierta.

—¿Con quién se imagina peleando palmo a palmo la Presidencia?

—Yo no tomo la política en términos de pelea, la tomo como cuando corría en lancha. Yo no pensaba en hundirle la lancha al rival, pensaba en cómo llegar a la meta lo mejor posible, formar los mejores equipos. Los deportistas tenemos otra manera de construir nuestra rutina de trabajo. Tengo mucha fe en la gente, en las ideas. Y Santa Fe será una gran protagonista. Esta ha sido una gran década de recuperación, de crecimiento, de empleo y de abrir industrias; la que se viene será de desarrollo, de atracción de inversiones.

—¿Cómo es su relación con Bonfatti?

—Buena. Hemos compartido actividades institucionales y en lo personal la relación es muy buena.

—¿Le sorprende la caída del PJ santafesino que, de ganar durante 24 años, ahora aparece tercero en cada elección?

—Hay que trabajar para que el pueblo de Santa Fe nos vuelva a dar la confianza para gobernar, por eso hay que articular una propuesta.

—Algunos sectores del peronismo buscan articular un acuerdo político entre dirigentes que, incluso, piensan diferente respecto del kirchnerismo.

—Me parece bien, máxime que las elecciones son anteriores en Santa Fe a las nacionales. Hay que pensar con un programa quinquenal de Santa Fe y estoy dispuesto a trabajar con quienes sean los candidatos provinciales para articular una relación Nación-provincia.

—Algunos, incluso, piensan en incorporar a Del Sel.

—Primero empecemos por casa, unamos a la familia.

—¿Tiene algún tipo de simpatía política con Perotti o María Eugenia Bielsa?

—Tengo muy buena relación con ambos.

—Hay quienes dicen que si usted es el candidato del FPV le van a poner una especie de Mariotto de postulante a la vicepresidencia y le van a llenar la lista a diputado con referencias ultrakirchneristas.

—Muchos me subestiman desde el inicio de mi carrera política, desde 1997. "Este viene de correr en lancha, qué podés esperar", dicen. Fui dos veces diputado, ministro de Turismo y Deportes, vicepresidente y gobernador. Fui el gobernador más votado de la historia. A esta altura lo mío ya no es suerte, tiene que ver con el esfuerzo, la experiencia, la capacidad en equipo. Yo busco el mayor consenso con la mayor amplitud. Fíjese que Mariotto podría desempatar sobre policías municipales en favor de una iniciativa mía.

—El tiempo, para usted, parece ser el gran ordenador de la política.

—La vida es así. ¿Vio cuando hay peleas entre amigos o en la pareja? Bueno, yo pido que las cosas no se resuelvan en caliente. Y sí, en mi caso el tiempo ha sido un gran ordenador: de mí se habló tanto, se han hecho tantas conjeturas y aquí me tiene. Y si la gente me da la oportunidad voy a poder hacer un gran trabajo por el país.

—¿Las diferencias políticas con Massa se trasladaron a lo personal?

—No. Raúl Alfonsín me enseño eso. "Nunca discutas temas personales, discutí ideas", me decía.

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