Martes 08 de Noviembre de 2011
Hace unos cuantos meses, cuando las campañas electorales estaban por comenzar, escribí una carta de lectores con el título “Nos miran..., ¡mirémoslos!”, donde advertía que a partir de ese momento y comenzadas las mismas, los políticos, oficialistas, opositores, de aquí y de allá, se disfrazarían de corderitos, para arrebatarnos el voto y una vez obtenido el mismo, volver a darnos la espalda hasta nuevas elecciones. Bien, transcurrieron los meses, los oficialismos, todos, fueron confirmados en sus lugares. Volvimos a la realidad. Vaya uno a saber dónde tiraron los cueros del disfraz, adónde quedaron sus photoshópicas sonrisas, pero volvieron a convertirse en lo que son, lobos hambrientos. Las mentiras tienen patas cortas, dice el saber popular, y lo que no se dijo en los últimos meses, se hace ahora –que ya no nos necesitan– así en Rosario, la TGI aumentará un módico 60 por ciento ¿módico señor intendente saliente? En el país, aquel que quiera poner a cubierto sus reducidos ahorros será considerado un criminal de la patria financiera, responsable y principal sospechoso de la fuga de capitales, se terminarán los subsidios (para los bancos y casas de juego, ¿usted cree que ahí termina la cosa?) y seguramente la administración provincial con algún regalito nos sorprenderá. De esta manera, una vez más la clase política argentina vuelve a mostrarse tal como es, siempre de espaldas al pueblo. Pero a no desesperar, ya faltan menos de dos años para las próximas elecciones, oportunidad en la que volveremos a contar, nuevamente, con el “cariño” de nuestros políticos.
Jorge Colaccini