Miércoles 04 de Julio de 2012
El proyecto entró al Congreso con un nombre: "Fertilización asistida", y ya obtuvo media sanción en Diputados (con una amplísima mayoría de 167 votos a favor). Refiere a los tratamientos que llevan adelante muchas mujeres argentinas que, luego de buscar un embarazo de manera natural, no lo logran. Una de cada seis mujeres que esperan embarazarse se ven frustradas en ese deseo. Algunas de ellas —que cuentan con recursos medios altos, o altos— emprenden tratamientos. Y suelen gastar fortunas. Con el agravante de no tener certeza de éxito.
"La nueva ley viene a resolver una profunda injusticia. La ciencia médica había avanzado al punto de ofrecer tratamientos para aquellos que no podían concebir naturalmente. Pero tenía un costo que lo hacía inaccesible", explicó a La Capital Agustín Rossi, jefe del bloque del Frente para la Victoria (FpV) en Diputados.
El tratamiento del nuevo proyecto se había "caído" en la madrugada del 1º de diciembre cuando no había iniciado su tratamiento y por lo tanto quedó fuera del año legislativo. Pero en 2012 resucitó.
"Escuché historias de vida que me sensibilizaron. Hubo parejas que sacaron créditos o hasta vendieron una casa para pagar un tratamiento. Con el agravante que ningún tratamiento tiene certeza de éxito", contó Rossi, que vivió de manera especial la media sanción: "Yo lo había prometido en mi campaña a gobernador, y que ahora hayamos podido sancionar en Diputados es una satisfacción", agregó.
—¿Cuál es el cambio principal que introduce la ley?
—A partir de que se sancione la ley todas las mujeres podrán realizarse un tratamiento de fertilización a través de su obra social. El tratamiento de fertilización asistida se va a incorporar al PMO (Programa Médico Obligatorio), que a su vez deberán tomar todas las obras sociales, prepagas y efectores de salud estatal.
—¿Quedará establecido en la ley si el paciente deberá pagar un porcentaje menor o directamente será gratuito?
—Esa regulación será de acuerdo a la reglamentación de la ley que llevará adelante el Ministerio de Salud. El criterio es que los tratamientos deberán estar al alcance de las mujeres. La OMS hace ya bastante tiempo que estableció a la infertilidad como una enfermedad. No es una cuestión estética.
—¿Las obras sociales tendrán que aceptar los tratamientos para todas las mujeres, sin distinción, hétero u homosexuales, de cualquier estado civil, con o sin pareja?
—El nuevo derecho es para todas la mujeres, sin a distinción. Porque no era lógico establecer diferendos en este sentido luego de haber sancionado una cantidad de derechos como el matrimonio igualitario.
—El caso de mujeres que busquen embarazos a través de un donante, ¿la ley resuelve la discusión que se plantea sobre si es o no obligatorio establecer la identidad del donante, o en todo caso, dársela a conocer al hijo gestado?
—No, la ley de fertilización asistida no ingresa en ese terreno, que luego será abordado por el nuevo Código Civil que ya se está empezando a discutir en el Congreso. En el futuro, de acuerdo a cómo quede ese aspecto en el Código Civil, veremos si es o no necesario sancionar una ley complementaria que reglamente la cuestión de la identidad del donante.
—Establecer estos nuevos derechos implica que algunos prestadores actuales de esos servicios médicos de elite pierdan parte de la facturación. ¿Llegan al Congreso las maldiciones de ciertos empresarios?
—No es nuestra preocupación estar evaluando determinados negocios privados, lo nuestro es ampliar derechos, lograr que todos los argentinos accedan a los avances de la tecnología médica. Una de cada seis parejas de argentinos tienen problemas de fertilidad. Nosotros ponemos a todas esas mujeres cerca de acceder a un tratamiento. Luego, el Poder Ejecutivo lo reglamentará, las empresas y las obras sociales verán cómo cumplen con la ley.
—Sancionada la ley en el Congreso de la Nación, ¿requerirá luego alguna homologación de los Estados provinciales?
—No, cuando se sancione y se reglamente, será una ley de orden público y de aplicación en todo el territorio nacional.