Sábado 27 de Junio de 2009
El subcomisario Alejandro Scalcione, acusado de asesinar a balazos al profesor de historia
Nelson Rosso en el interior de su casa en la localidad de Oliveros, sufrió un traspié judicial en
la causa que investiga el crimen. El juez que lleva adelante el expediente, Eduardo Filocco, agravó
la acusación que pesa en su contra y consideró que ese episodio habría sido un homicidio agravado
por alevosía, un delito que es castigado con prisión perpetua. Si esa tipificación quedara firme,
el oficial Scalcione sería el primer policía en ser sometido a un juicio oral y público de acuerdo
a las recientes reformas incorporadas al Código Procesal Penal de la provincia.
El magistrado tomó esa decisión al obtener los resultados finales de la
autopsia que se hizo sobre el cuerpo de la víctima. Según fuentes allegadas a la investigación,
Rosso recibió dos disparos de arma de fuego a corta distancia que le atravesaron el cuerpo. Uno le
ingresó por el pecho con orificio de salida por la espalda, y otro que le impactó en la parte
trasera de la cabeza. Esos indicios, sumado al hallazgo de un orificio abierto sobre una frazada
que estaba sobre la cama de Rosso, indicarían que el docente fue atacado en estado de indefensión.
De todas maneras, y antes de dar por concluida la instrucción del
expediente, el juez Eduardo Filocco realizará en los primeros días de julio una “exhaustiva
inspección” en el escenario del crimen, es decir la casa que pertenecía al docente y que está
ubicada en calle Maipú al 300 de Oliveros, a unos 40 kilómetros al norte de Rosario sobre la ruta
nacional 11. Los investigadores intentarán confirmar allí las distancias y trayectorias de los
disparos y, fundamentalmente, la ubicación que tenía la víctima frente a su agresor. Tras esa
medida judicial, Filocco estaría en condiciones de resolver la situación judicial de Scalcione.
Discusión fatal. En su declaración indagatoria, Scalcione (quien era titular del
destacamento policial del Hospital de Emergencias) admitió haber discutido con Rosso por cuestiones
vinculadas a su relación personal, pero adujo que no recordaba el momento en que efectuó los
disparos porque había ingresado en un estado de obnubilación.
Eso ocurrió la madrugada del 18 de abril pasado. El subcomisario, que
mantenía un vínculo estrecho con la víctima, se había retirado de su puesto de trabajo en el
Hospital de Emergencias Clemente Alvarez de Rosario y cerca de las 3 regresó a la casa de su amigo.
Media hora después llamó a la seccional del pueblo y confesó haber matado al profesor en el epílogo
de una ardua discusión. l