Jueves 06 de Noviembre de 2008
El pasado sábado 25 de octubre, nuestra querida y amada perra se despedía de nosotros, tras brindarnos 16 años de felicidad y compañía. Somos personas mayores y al verla sufrir nos desesperamos. Llamamos por teléfono al veterinario, le explicamos lo que sucedía y de la imposibilidad de trasladarla. Nos tranquilizó y vino a nuestra casa y se quedó hasta que nuestra amada "Pompo" partió. Doctor Gabriel Nonino, usted no es simplemente un médico de mascotas. Su gesto de dejar su actividad social un sábado por la noche para atender a una pobre perrita deja en claro que usted es también médico de los humanos, de los hombres que amamos a los animales. Actitudes como estas son un bálsamo, porque nos contiene, nos quita angustias y nos deja un poco más tranquilos, pensando que se hizo todo lo posible. Mil gracias, doctor.
Hugo y Nené Ibáñez