Sábado 28 de Marzo de 2009
Quiero agradecer a la obra social de la Universidad Nacional de Rosario. Mi hijo menor necesitaba con urgencia ser operado de la cadera. Tal intervención consistía en la implantación de una prótesis importada de titanio e hidroxiapatita, un material extraído del coral, biocompatible con el cuerpo humano. Como se deducirá, este elemento imprescindible para realizar la cirugía tiene un altísimo costo, del cual las instituciones de medicina prepaga sólo reconocen un porcentaje ínfimo, aun cuando sus asociados paguen, según los planes, cuotas muy altas. Como docente de la UNR, me acerqué a la obra social preocupada por la información que circulaba en los ámbitos asociados a la medicina prepaga y otras obras sociales: sólo reconocen una parte del valor de las prótesis nacionales. Sin embargo, me encontré con un grupo de personas que después de escucharme, evaluar los informes médicos, los presupuestos presentados y las condiciones vitales de mi hijo, me comunicaron que ellos se hacían cargo del ciento por ciento de la prótesis solicitada por el cirujano. La respuesta sin dilaciones fue un alivio, una luz, una mano tendida. Gracias a todo el personal de nuestra obra social.
Silvia Carreras
scarreras@ucel.edu.ar