Jueves 12 de Julio de 2012
Si bien mi cuñado Sergio percibió en su propio cuerpo que la inseguridad no es una simple "sensación" desencajada de la realidad. Si bien la bala que recibió y el posterior asalto que sufrió dan cuenta de la existencia de pibes que —vaya a saber uno por qué- han ido cruzando líneas en su vida y hoy experimentan y transmiten la falta de amor que tienen a su alrededor. Si bien estas son realidades cada vez más cotidianas, más cotidiana y real, más expansiva y contagiosa es la expresión de la solidaridad entre los seres humanos. Para reponer la sangre que mi cuñado había perdido era necesario conseguir 13 dadores del grupo 0 negativo. La cantidad de donantes debía ser enorme y para hacerla más complicada, a mi cuñado se le ocurrió tener el "tipo" más difícil. "Tarea imposible", pensamos a priori. Pero ahí no más se armó la campaña: Facebook, celulares, listas de contacto de mails. Muchos jóvenes y otros no tan jóvenes moviéndonos "a una" para lograr el titánico objetivo. Y se produjo el milagro. Al día siguiente, apenas a las 10 de la mañana el banco de sangre ya había cubierto todas las unidades necesarias. Solidaridad, hermosa solidaridad. Gracias muy especiales a Mariel, Mauricio, Eugenio, Marina, Liliana, Eliano, Erica, Ramiro, Ignacio, Reinaldo, Nicolás, Luis y Alberto, que ayudaron con su sangre a que Sergio siga peleándola. Gracias también a los vecinos que le brindaron los primeros auxilios y a los profesionales que están haciendo maravillas por su recuperación. Va un último agradecimiento a todos los que están ofreciendo sus oraciones y sus esfuerzos. No hay duda que "el mal se vence con sobreabundancia de bien". ¡Y cuánto bien sobreabunda en nuestra querida ciudad! Gracias a todos.
Gabriela Cuesta