Jueves 27 de Diciembre de 2012
Queremos contarle a la comunidad nuestra mezcla de emociones, dolor, bronca, desilusiones y agradecimiento a la vez hacia el Heca. El 15 de septiembre pasado, mi papá, de 52 años, tuvo un ACV hemorrágico, por lo que estuvo en terapia 28 días y en sala otros 24 días, hasta que salió de alta hospitalaria con cistotomía, traqueostomía y gastrostomía el 6 de noviembre. Hasta ahí sin problemas. El sábado 15 de diciembre a la madrugada (era la 1.30) se le salió la gastrostomía y ahí empezó el calvario. Cuando llegó el Sies, media hora después, la médica no quiso recolocar en el acto la sonda, cosa que podía hacerlo. Esperamos a la mañana ya que traslados ellos tampoco hacían. Al fin a las 11 de la mañana llegó al Heca. Después de recolocársela, la misma médica no podía pasar líquido y ante el dolor que presentaba mi papá dijo que realizaría una placa radiográfica. No sabemos si se realizó o no y si fue evaluado correctamente. La doctora le dio el alta a pesar de nuestra insistencia de una nueva revisión porque no lo veíamos bien. Aparte del maltrato contínuo, nos dimos cuenta del total desinterés por el paciente. Volvimos a nuestra casa y a las dos horas lo veíamos peor y tuvimos que llevarlo de nuevo por nuestros propios medios, ya que el Sies tardaba mucho y no se podía pasar ni líquido ni alimentos por la sonda que estaba tapada, aparte del tremendo dolor de mi papá. Luego de haber cambiado por segunda vez la sonda, el doctor que lo atendió nos recomendó que pasáramos alimento y líquidos sin problemas. Esa noche, ya en mi casa, mi papá se descompensó, creemos que el alimento no estaba pasando al estómago sino a otra cavidad. A la mañana temprano del domingo 16 llamamos al Sies ya que estaba muy mal, pero según el médico que vino a atenderlo mi papá estaba bien. Al mediodía volvió el mismo doctor del Sies, y por insistencia nuestra y porque según él mi mamá era “cargosa”, decidió trasladarlo al hospital Alberdi. Apenas llegó hizo un paro cardíaco, al rato lo trasladaron al Heca y falleció al momento de llegar, a las 18, por septicemia o shok séptico. Es una pena que después de tanta atención de profesionales por un error de cinco minutos de una profesional, el paciente haya muerto. No por el ACV sino por errores y horrores en cadena que terminaron con la vida de mi papá. Entendemos que los residentes tienen que aprender pero tendrían que estar más controlados por los jefes. Es humano equivocarse, pero esta residente demostró que no tiene vocación ni interés por la salud de la personas. Demás está decir que estamos muy agradecidos con los médicos, enfermeros, mucamas que lo atendieron muy bien durante su anterior internación, y posteriormente a médicos, enfermeros y kinesiólogo que lo asistieron en el domicilio.
Belén Romero Navarro
DNI 36.009.102