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Agoniza una mujer baleada por su ex esposo excluido del hogar

Fue la noche del viernes en Villa Gobernador Gálvez. La víctima, de 44 años, está gravísima con ocho balazos internada en el Heca. Fue el desenlace de una historia de violencia y malos tratos. El agresor está en libertad.

Miércoles 26 de Septiembre de 2012

Rosalía Benítez tiene 44 años y tres hijos. Durante 17 años convivió con Mario T., un hombre diez años mayor que ella y padre de los dos chicos menores. Pero en los últimos tiempos la pareja tuvo desavenencias que fueron haciéndose cada vez más profundas, por eso ella hizo varias denuncias en los Tribunales provinciales. Lo único que logró fue que la Justicia dictara la exclusión del hogar para el hombre y la prohibición de acercarse a la vivienda que alguna vez compartieron en Villa Gobernador Gálvez. Sin embargo nada de eso alcanzó. La noche del viernes Mario T. logró ingresar a la vivienda y con un arma de fuego atacó a Rosalía, quien fue alcanzada por ocho disparos y anoche continuaba internada en el Hospital de Emergencias en gravísimo estado. "Estamos transitando el día a día. Está muy grave, con respirador artificial. Puede salir para un lado o para el otro", contó ayer Ada, hermana de la víctima.

"Este tipo le pegó ocho balazos a mi vieja cuando estaba con mi hermanita de 9 años. Ella había llegado recién de trabajar y él la sorprendió. Se metió a la casa por el techo, cortó el teléfono e hizo este desastre", explicó Nicolás, el hijo mayor de Rosalía. "Mi vieja cubrió a mi hermanita con su cuerpo para que no la ligara también. El ataque era para mi vieja y para todos los que estuviéramos ahí. Nos quiere matar a todos y hay muchos vecinos que aseguran haberlo visto dando vueltas por la casa", recalcó el muchacho.

El trágico episodio llevó a que la tarde del lunes feriado, familiares y amigos de Rosalía junto a algunas organizaciones sociales se concentraran en la Plaza a la Madre, en Villa Gobernador Gálvez, y cortaran una mano de la avenida San Martín para reclamar la detención del agresor. También pidieron que se declare en la localidad la "emergencia pública por violencia de género". En la manifestación, Miriam García, representante de Amas de Casa de Villa Gobernador Gálvez, expresó que "declarar la emergencia es necesario para brindarle contención a las víctimas. Se necesita plata para poder contener a las mujeres y el gobierno local y provincial están haciendo oídos sordos a estos casos de violencia".

Una relación violenta. La crónica de violencia de género que sufrió Rosalía tal vez sirva como botón de muestra para exponer el grado de normalización e indiferencia en la que se desarrollan este tipo de historias que sólo ganan espacios en los grandes medios cuando el resultado es trágico. Rosalía tiene 44 años y tres hijos de 24, 16 y 9 años. Se gana la vida limpiando casas ajenas por horas. Durante 17 años convivió con Mario T., al que todos conocen como Cacho y que supo trabajar como portuario, aunque actualmente, según los familiares de la víctima, no se le conoce una ocupación estable.

Con Cacho la mujer tuvo a sus dos hijos menores. Su hermana Ada describió que Rosalía debió primero vencer el miedo para poder denunciar a su pareja luego de soportar todo tipo de malos tratos, incluyendo físicos. Que luego fue a los Tribunales provinciales para exponer su situación en distintos juzgados de Familia. Y que finalmente, ya sin más puertas a las que golpear, el viernes por la noche Cacho la puso al borde de la muerte.

"Siempre hubo maltrato. Primero fue psicológico, después los golpes que no eran tan fuertes, hasta que la convencí de que lo denunciara", describió Ada, una de los nueve hermanos que tiene Rosalía. "El (Cacho) me echó muchas veces de su casa por esto. A mí lo único que me importaba era mi hermana y mis sobrinos. Y seguí yendo, por eso me odia", explicó la mujer.

La relación que no transitaba por el mejor camino estalló el 20 de julio pasado, el Día del Amigo. "Ese día le pegó y el domingo, cuando estábamos en la casa, nos amenazó a todos con que nos iba a matar. Entonces, en silencio, y sin que se diera cuenta, el lunes fuimos a Tribunales e hicimos la denuncia, pero no recuerdo el nombre del juez. Pedimos la exclusión de hogar. Cuatro días después lo sacó de la vivienda la policía", rememoró la mujer, quien ayer repartió su día entre los pasillos de Tribunales y el Heca.

"Nosotros sabíamos que él tenía armas, tres armas. Pero cuando lo sacó la policía no había ninguna", explicó la mujer. Entonces todo fue para peor. "Ahora nosotros nos enteramos que Cacho había hecho una denuncia en Tribunales contra mi hermana porque no le dejaba ver a los chicos. Y mi hermana hizo lo que le dijeron en Tribunales: si no paga la manutención de los hijos no hay visitas. Mi hermana trabaja limpiando casas para criar a los dos chicos", describió Ada.

El jueves de la semana pasada Rosalía fue nuevamente a Tribunales e hizo una denuncia por una violación de la exclusión de hogar. El viernes por la mañana, según relató Ada, Cacho llamó a su hijo de 16 años para preguntarle qué iba a hacer el día de la primavera. El pibe le contó que a la noche iba a cenar en la casa de su novia. "Lo llamó para sacarle información. De mentira a verdad. Entonces supo que a la noche mi hermana y mi sobrina iban a estar solas", relató.

Por el techo. Según se pudo reconstruir por el relato de vecinos, familiares e investigadores, Cacho llegó a la casa de Libertad al 200, en Villa Diego, portando dos armas: un revólver y un pistolón que quedó abandonado en el techo de la casa. Ingresó por el pasillo de un vecino, rompió el tejido del cerco de su antigua vivienda, subió al techo y cortó los cables del teléfono. Tras ello fue por Rosalía.

"La sorprendió en la habitación que da a la calle. El que ve cómo quedó la pieza se da cuenta que disparó más de ocho veces. Mi hermana cubrió con su cuerpo a mi sobrina y recibió todos los balazos", indicó Ada. "Escuchamos los gritos de pedido de auxilio y con unos vecinos quisimos hacer algo. Golpeamos la puerta y no pudimos entrar. El tipo la agarró a balazos adelante de la nena sin importarle nada. Bajó por el tapial de mi casa, impunemente, con dos revólveres en las manos. La indignación que tenemos es que no pudimos hacer nada", dijo amargamente el vecino del pasillo. A Rosalía la trasladaron al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez en estado gravísimo. El caso fue caratulado como tentativa de homicidio y es investigado por la jueza de Instrucción Raquel Cosgaya.

"Es una paciente que está internada en terapia intensiva con asistencia mecánica respiratoria y muy inestable hemodinámicamente. Esto hace que el pronóstico sea muy grave. Tiene heridas de arma de fuego en distintas partes del cuerpo. Tiene un proyectil en el cráneo, que quedó alojado en la parte osea. Heridas múltiples en el hemitórax izquierdo que le han originado un neumotórax que fue drenado por cirugía. Tiene heridas en antebrazo izquierdo y en escápula, lo que le provocó una fractura. Y lo más grave son las múltiples perforaciones que tiene en el abdomen, lo que le generó lesiones gástricas en el intestino delgado, el colon y la perforación del páncreas con una hemorragia interna importante. Por ahora continúa muy inestable", explicó el director del Heca, Néstor Marchetti. Mientras los familiares transitan el día a día de Rosalía, programan una nueva marcha para el sábado venidero.

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