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Advierten que la presión sobre el dólar anticipa una devaluación

Consultoras privadas coinciden en que hoy el escenario monetario es más delicado que a fines de 2013 y piden reacción más firme al gobierno nacional.

Lunes 29 de Septiembre de 2014

El actual escenario monetario “es mucho más delicado” que el que existía a fines de 2013 que desembocó en la devaluación de enero, según un informe de la consultora Economía & Regiones (E&R), y advirtió que “se incrementa” la probabilidad de que esa medida se repita.
  En la misma sintonía, la consultora Management & Fit (M&F) señaló en su último informe que la presión sobre el dólar paralelo “mantiene elevadas las expectativas de devaluación” y alertó sobre el riesgo de una “corrida” hacia la divisa norteamericana.
  Según E&R, “hasta fines de 2013 los problemas cambiarios eran explicados por un desequilibrio monetario cuyo origen estaba sólo explicado por la oferta de dinero. El actual escenario monetario es mucho más delicado que el de fines de 2013, ya que ahora los problemas se explican fundamentalmente por el lado de la demanda de dinero”, planteó.
  La consultora explicó: “La caída de la demanda de dinero potencia y acelera el aumento del exceso de pesos. Los pesos sobrantes ya no aumentan sólo porque se emite mucho, ahora aumentan por dos razones: porque se emite mucho y porque la gente quiere cada vez menos billetes”. 
  De acuerdo a sus estimaciones, la devaluación de enero 2014 “estuvo alimentada por un sobrante de pesos que ascendía a 5% del Producto Bruto Interno (PBI) en diciembre 2013” mientras que “en la actualidad, el sobrante de pesos ajustado por caída de la demanda de dinero ascendería a 4,3% del PBI, lo cual nos acercaría paulatinamente a un punto similar al que existía antes de la devaluación”.
  En ese marco, alertó que “en la medida que el Banco Central (BCRA) no pueda seguir absorbiendo los pesos que emita y la caída de la demanda de dinero se potencie, la probabilidad de ocurrencia de una nueva devaluación brusca se incrementa”.
  El informe señaló que si el BCRA “se volviera mucho menos agresivo” en su política de colocación de Lebacs “el dólar paralelo estaría mucho más caro, las expectativas de devaluación serían más elevadas” y el Ministerio de Economía “enfrentaría problemas mayores, con un escenario de más inflación y menor nivel de actividad”.
  Incluso, advirtió que como “todos los fundamentos macro están peor que en enero pasado, se necesitaría devaluar y subir la tasa más que en enero para poder «comprar» tiempo de nuevamente”.

La presión sobre el blue. Para Management & Fit (M&F) “la presión sobre el dólar paralelo mantiene elevadas las expectativas de devaluación, fomenta la especulación y retroalimenta las tensiones cambiarias”. La consultora sostuvo que “mientras el mercado apuesta a un salto devaluatorio, el gobierno hace lo posible por evitarlo”.
  En este contexto, evaluó que “una dinámica similar a la de enero (salto de la cotización oficial más suba de tasas de interés) puede ser efectiva para estabilizar el frente cambiario, pero a costa de más recesión y otra escalada inflacionaria”.
  “Se entiende, entonces, la aprensión del gobierno por evitar esta alternativa, sobre todo si no se va a resolver la inconsistencia de la política económica. Sin cambios de fondo, sólo se compra tiempo de manera costosa”, planteó.
  La consultora juzgó que “hasta ahora, la respuesta oficial a esta situación ha sido escasa” y explicó que “el gobierno está actuando de manera indirecta, vía Ansés y Banco Nación, en los mercados del dólar contado con liquidación y bolsa, aunque no con mucho éxito”.
  Además, señaló que “hay rumores de que la Comisión Nacional de Valores estudia medidas para limitar los movimientos de las cotizaciones alternativas (como aumentar el plazo de 72 horas que tiene que transcurrir entre la compra y la venta de un título público)”.

Interrogantes. “Visto esto, la postura del gobierno tiene sentido únicamente si se espera un desanclaje temporario de expectativas, o que haya un próximo ingreso de divisas para oxigenar el mercado”, analizó.
  En ese marco, advirtió que “la estrategia no está libre de riesgos: si las expectativas ni la presión cambiaria ceden, se puede terminar forzando una corrida hacia el dólar mucho más costosa que una devaluación ordenada”.

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