Viernes 03 de Junio de 2011
Somos alumnos de la escuela secundaria 3.162, Nuestra Señora de la Paz, de Villa Gobernador Gálvez. Se suele decir de la juventud que está perdida, que no tiene valores, que es irresponsable. Pero, ¿qué ejemplo es el que nos dan los adultos? Porque es cierto que los valores se transmiten oralmente pero sobretodo lo que contagia es la fuerza del testimonio, la coherencia entre el decir y el hacer. Esta reflexión surge a partir de una experiencia negativa que vivimos el día miércoles 18 de mayo. El colegio nos había hecho la propuesta de visitar a la empresa La Serenísima, en su planta de General Rodríguez, provincia de Buenos Aires. Fue una idea que nos entusiasmó porque más allá de los conocimientos que nos proporcionaría dicha actividad sería un momento para fortalecer los vínculos como grupo. Concretar este viaje demandó de nuestros padres un importante sacrificio, dedicación de tiempo por parte de la escuela y de nuestra parte organizarnos: traer autorizaciones, preparar el almuerzo, arribar hasta a la institución. Llegamos con gran expectativa a las escuela a las 4.30 de la madrugada y fue grande la decepción cuando la directora de nuestro colegio nos notificó que el viaje no iba a poder concretarse. ¿El motivo? La empresa de colectivos contratada con antelación envió un coche que no era el pactado (el Ministerio de Educación de nuestra provincia exige una planificación del viaje, en donde se constata la unidad de transporte que se va a utilizar). Al no coincidir el coche enviado con la planificación presentada, la actividad no podía concretarse. Nuestra indignación fue grande y nos preguntábamos, ¿por qué el señor dueño del transporte --Transporte Lauri de Arroyo Seco- no asumió con responsabilidad su tarea? El argumento dado: pensó que daba igual uno u otro colectivo. No queremos este tipo de ejemplo de los adultos. Sí nos sirve el ejemplo dado por nuestra directora que supo resguardar nuestra seguridad, decisión difícil pero acertada en esas circunstancias. Queremos ser la generación que mejore nuestro mundo pero para ello necesitamos de buenos adultos.
Alumnos de 5º año Escuela Nuestra Señora de la Paz