Sábado 15 de Noviembre de 2014
La semana pasada terminamos un nuevo año en la institución donde estamos estudiando. Por supuesto dicho de esta manera, no dice ninguna novedad; sin embargo, me gustaría contarles esta maravillosa historia de amor. Hace cuatro años que se inició la Facultad para Adultos Mayores. A la misma concurrimos personas mayores, donde no importa la edad física, sí la mental y la del corazón. Somos los llamados adultos mayores, mal llamados de esa manera, pues si ustedes pudieran vernos en las distintas aulas de nuestra facultad, ahí ya no somos adultos mayores, sino simplemente estudiantes de las diversas materias que nos enseñan los bien queridos profesores. Nuestra facultad se encuentra en su plenitud en un nuevo edificio de Corrientes 2001, de cuatro pisos. Llegando a esta parte de la narracion, debo de contarles que hemos encontrado una nueva esperanza de vida adulta y no se trata de la vida eterna, sino simplemente logramos la tan mentada y olvidada consideración de volver a ser los jóvenes viejos de otrora, hoy viejos jóvenes. A buen entendedor obvian las palabras, de manera que les propongo que nos visiten, a los efectos de comprobar este milagro de volver a sentirnos útiles a la sociedad y de alguna manera poder devolverle a la misma nuestra atención como estudiantes. Nos sentimos útiles, nos sentimos vivos, nos sentimos importantes. Ya somos miles los que concurrimos y como dije los esperamos, no vamos detrás de ningún título, sino simplemente se trata de una satisfacción de vida. Vengan a conocer esta nueva propuesta de vida que ofrece la Facultad para Adultos Mayores, serán bien recibidos y también encontrarán este hermoso sendero de segunda y tercera porque no juventud. Aprovecho para agradecer a la Universidad Nacional de Rosario (UNR), por la creación y dirección de este hermoso programa.
Armando Torres Arrabal
DNI 6.047.844