Domingo 26 de Septiembre de 2010
El 23 de septiembre fue un día de duelo para el teatro rosarino. Para los que la queremos (queremos, no quisimos) ella seguirá alentándonos con la pujanza de ese carácter firme y positivo, con esas ganas de trabajar. Si fuese una estación, sería la primavera. Por eso se fue un 23 de septiembre. La salud le jugó una mala pasada, a veces sucede con la gente como María Teresa Gordillo, que de tanto dar un día la máquina le dice basta. Tal vez le fue a hacer compañía a Antonio, ese maravilloso esposo que tuviera, tan entrañable como ella y que hace poco había partido de este mundo. Se inició en el teatro Tim con Carlos Mathiu. Luego pasó al Arteón con Néstor Zapata y Sara Linberg. Mucho después hizo el exitoso ciclo "Teatro para dialogar", con largas temporadas en la sala del Centro Cultural Bernardino Rivadavia. Hoy todavía está en cartel en la sala Vivencias, todos los sábados a las 22, "Protección al menor", de Meiji y Tabaré, que ella repuso este año con nuevo elenco y el mismo éxito. Como presidenta del Movimiento de Apoyo al Teatro Rosarino fue inquebrantable. Tanto es así que desde su cama en el sanatorio donde estaba internada "monitoreaba" con la lucidez de siempre a sus compañeros. Todos lo saben, porque la conocían. Sólo queda este triste chau para alquien a quien quiero y admiro mucho, a una persona irrepetible.
Nidia Borelli
borellinidia@yahoo.com.ar