Adiós a los gorriones
Estoy de acuerdo con la carta de la señora Dora Ulanovsky del pasado 28 de octubre sobre la invasión de palomas torcazas en la ciudad y legitimo su derecho a defenderse. Es una plaga, por la suciedad notable que producen y por los parásitos de orden animal que afectan a otras aves y personas.

Domingo 01 de Noviembre de 2009

Estoy de acuerdo con la carta de la señora Dora Ulanovsky del pasado 28 de octubre sobre la invasión de palomas torcazas en la ciudad y legitimo su derecho a defenderse. Es una plaga, por la suciedad notable que producen y por los parásitos de orden animal que afectan a otras aves y personas. Debe tenerse en cuenta que la gripe aviaria afectó a variadas especies de la región donde nació esa peste. Pero antes que la peste se pusiera de manifiesto debieron existir las portadoras: las aves. Notablemente, en Rosario se está observando una despoblación de nuestros típicos gorriones, al parecer desplazados por la creciente afluencia de la especie que ahora es dominante. Y atención, no he observado ninguna participación de la paloma doméstica (a la que siempre se le atribuyó la simbología de la paz). Esas no han proliferado, ni invadido territorios de las torcazas.

Emir Gardiol

CI 7878357