Adiós a la seño Ceci
Cuando Bauti tomó conocimiento de la noticia levantó su copa y dijo "Brindemos porque la seño Ceci descanse en paz!". Cuánta emoción junta, estábamos recordando en la intimidad de nuestra familia a un ser increíble como Cecilia Nazábal y además nuestro pequeño hijo estaba desparramando sobre la mesa ese puñado de palabras. ¿Alguien puede dudar de que Cecilia descansa en paz?

Martes 10 de Noviembre de 2009

Cuando Bauti tomó conocimiento de la noticia levantó su copa y dijo "Brindemos porque la seño Ceci descanse en paz!". Cuánta emoción junta, estábamos recordando en la intimidad de nuestra familia a un ser increíble como Cecilia Nazábal y además nuestro pequeño hijo estaba desparramando sobre la mesa ese puñado de palabras. ¿Alguien puede dudar de que Cecilia descansa en paz? Quienes tuvimos la suerte de que ella atravesara nuestras vidas, pudimos saborear su ternura y sus sonrisas, admirar su coherencia, valorar su paciente y pacífica lucha, ser destinatarios de su solidaridad y de sus abrazos. Era natural encontrar en ella una mirada transparente porque Cecilia dibujaba lo que su alma le iba dictando. Respetuosa de la diversidad de opiniones comunicaba con sobriedad las noticias para que cada uno las coloreara a su gusto. Su credulidad la convirtió en querellante de un mundo posible. Todavía conservo en mi retina imágenes de la película "Las flores del cerezo", una de las muchas que nos enseñan a vivir sin la presencia física de los seres queridos. Entonces veo a Cecilia cantando la canción de firulete con el buzo verde de su jardín "La Nube", colgando frases para que chicos y grandes que habitamos un rato su mundo, vivamos mejor. La veo en los pasillos de Tribunales pidiendo amorosamente justicia por su esposo desaparecido. Convenciendo a mi hijo Benja para que vaya al campamento, hablando con ternura infinita de su hijo Fernando, buscando grillos con su linterna, charlando con su querida hermana Ula... Cecilia sólo se llevó su cáscara enferma y dolorida, pero está, solo que transformada en musa inspiradora de todos aquellos que quieran tener una vida digna, generosa y plena.

Marcela Díaz, Santiago, Bautista y Benjamín Baraldi