Domingo 16 de Diciembre de 2012
Inteligente, asocial y que mostraba escasas emociones Los compañeros de instituto de Adam Lanza dicen que padecía un trastorno autista Pálido, alto y flaco, inteligente en sus respuestas pero muy tímido y nervioso, como si hablar en alto resultara doloroso. Así describieron algunos compañeros de instituto a Adam Lanza, el autor, según la policía, de la matanza en la escuela de Newtown. Otros dicen que tenía algún trastorno del desarrollo, en concreto síndrome de Asperger, una forma de autismo.
Aparentemente, no tenía perfil en Facebook, al contrario que su hermano mayor, Ryan, residente en Hoboken (Nueva Jersey), que tuvo que usar la red social para desmentir que fuera él el tirador, como al principio se anunció. No aparece siquiera en el anuario de su instituto, el del curso de 2010. En su lugar, aparece la frase "no quiere salir en la foto". Algunos compañeros que se graduaron ese año piensan que no se graduó. Aparentemente, hacía todo lo posible para evitar llamar la atención.
Matt Baier, que ahora estudia en la Universidad de Connecticut, y otros compañeros de instituto recuerdan que Lanza se sentía profundamente incómodo en situaciones sociales, lo que achacan al Asperger. "No es que la gente se metiera con él por ello", dice Baier. "Por lo que vi, la gente simplemente le dejaba estar, eso era todo". La policía investiga si Lanza padecía ese trastorno.
Un antiguo compañero de clase dice que el supuesto asesino "era muy plano en la expresión de emociones". "Cuando le mirabas, no podías ver ninguna emoción en su cabeza". Otros describen que la evidente incomodidad de Lanza causaba risas entre aquellos que no le conocían.
"Podías notar su incomodidad cuando se le ponía en una situación difícil", dice Olivia DeVivo, también estudiante en la Universidad de Connecticut. "Creo que quizás no recibió la ayuda o atención adecuada", opina. La estudiante recuerda que Lanza hablaba de aliens y de "hacer volar las cosas" desde sexto curso e incluso antes, pero lo achacaba a la típica charla de preadolescentes.
Tras escuchar las noticias sobre la masacre, De Vivo contactó con amigos de Newtown, y el consenso fue duro: "No estaban sorprendidos. Decían que siempre pareció alguien capaz de algo así porque no conectaba realmente con nuestro instituto, y realmente no conectaba con nuestra ciudad", afirma. "Nunca le vi con nadie. No puedo recordar una sola persona con la que estuviera relacionada", añade la estudiante.
Baier, que se sentaba cerca de Lanza en la clase de matemáticas de segundo curso, recuerda que rara vez habló en todo el curso, pero que sacaba notas muy altas. Lo sabe porque atisbaba las calificaciones cuando el profesor le devolvía los exámenes.
Fuera de los recuerdos de sus compañeros de clase, el supuesto asesino tuvo una adolescencia turbulenta. En 2006, su hermano mayor se graduó en el instituto y se marchó a estudiar a la Universidad de Quinnipiac, también en Connecticut, dejándolo solo con unos padres cuyo matrimonio estaba naufragando. En 2008, se divorciaron tras 17 años casados, según los archivos judiciales.
Su padre, Peter Lanza, un ejecutivo de General Electric, se mudó a Stamford, y en enero de 2011 se volvió a casar con una bibliotecaria de la Universidad de Connecticut. Su madre, Nancy, se quedó en la casa familiar en Newtown, un enclave próspero, de casas nuevas y espaciosas a unos ocho kilómetros de la escuela elemental donde trabajaba. Se cree que Lanza seguía viviendo con ella.
Los amigos recuerdan a Nancy como una madre muy implicada en la vida de sus hijos. "Era muy protectora", dice Gina McDade, cuyo hijo jugaba con el hermano mayor, Ryan, y pasaba bastante tiempo en su casa. "Era una casa bonita", de estilo colonial, con dos plantas y piscina. "Era una buena ama de casa, mejor que yo. Podías ver que sus hijos eran realmente lo primero", añade.
Beth Israel, que vivía en la misma calle que los Lanza, y cuya hija fue al colegio con Adam, cuenta que no habló con ningún miembro de la familia en tres años. "Era un niño que no se sentía cómodo en público. Era un solitario. No sé quiénes eran sus amigos". Dice que hablaba con la madre ocasionalmente, pero que la familia no se relacionaba mucho.
Anteayer, la policía y agentes del FBI irrumpieron en el vecindario y pidieron a los residentes que salieran de sus casas. Durante el mediodía, su hermano Ryan fue identificado erróneamente como el asesino porque Adam llevaba su documentación encima. Brett Wilshe, vecino suyo en Hoboken, recibió un mensaje instantáneo hacia las 13.15. "Dijo que pensaba que su madre estaba muerta, y que estaba volviendo a Connecticut", afirma. " Mr. Wilshe said «ha sido mi hermano»".