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Acusados del crimen de una nena de cinco años se desligaron del caso ante la Justicia

Melani tenía 5 años cuando la madrugada del 22 de enero pasado fue baleada en la cabeza mientras jugaba con otros ocho chicos en Flammarión al 4900, a metros de la esquina con Gutiérrez.

Sábado 01 de Marzo de 2014

Las dos principales sospechosos del asesinato de Melani Desiré Navarro, la nena de 5 años asesinada de un balazo en la cabeza el 22 de enero pasado cuando jugaba con otros niños en Flammarión al 4900, están presos. El jueves, Claudio “Quico” M., de 34 años, fue indagado bajo las normas del viejo sistema de enjuiciamiento escrito, por el juez de Instrucción Luis María Caterina. Entonces dijo ser ajeno al hecho. Su socio en esta acusación es Carlos Germán M., apodado “El cagón”, de 36 años, quien fue apresado en Buenos Aires y trasladado ayer al mediodía a esta ciudad, donde en horas de la tarde también fue indagado por Caterina. Por su parte, la familia Navarro deberá esperar hasta el jueves próximo para que se concrete la audiencia en la cual plantearán presentarse como querellantes.

   Melani tenía 5 años cuando la madrugada del 22 de enero pasado fue baleada en la cabeza mientras jugaba con otros ocho chicos en Flammarión al 4900, a metros de la esquina con Gutiérrez. El disparo fue efectuado en el marco de una pelea entre bandas que ya había registrado otros dos heridos por balas en un radio de 15 cuadras. Melani quedó tirada boca abajo sobre la calle y aunque su mamá la llevó con un vecino hasta el Hospital de Niños Víctor J. Vilela nada pudieron hacer por ella. Para la investigación, esa seguidilla de ataques cruzados fue consecuencia del crimen de Adrián Oscar Ledesma, un hombre de 35 años asesinado el sábado 14 de septiembre del año pasado en Garibaldi y Rodríguez, a unas diez cuadras de donde murió Melani. Y a ese crimen podría agregársele, en el contexto violento de esa zona de la ciudad, el de Mario Rafael Meoni, de 52 años, atacado a balazos en la esquina de Mister Ross y Callao por dos hombres que iban en una moto el domingo 13 de octubre último.

“El rosarino”. El miércoles una comisión de la sección Homicidios de la policía rosarina viajó a Buenos Aires tras los pasos de Carlos Germán “El cagón” M.. Los investigadores llegaron al barrio de Liniers con un dato salido de las entrañas de un buche callejero que conoce al sospechoso y su andar. Y en calle Ventura Bosch al 7100, a unas cuadras de la terminal de colectivos de ese barrio porteño y del Hospital General de Agudos Santojanni, observaron a un muchacho que con la camiseta de Rosario Central limpiaba vidrios y cuidaba autos. “¡Ah! Ustedes buscan a «El rosarino»”, respondió uno de los muchachos de la zona al ser consultado sobre el pibe con la camiseta canalla. Entonces los policías se acercaron con el auto y cuando el hombre los enfrentó para darles la cotización por el cuidado del auto, se presentaron como policías y lo detuvieron sin que se resistiera.

   Tras eso, con un exhorto librado por el juez Caterina, los pesquisas allanaron la casa de la hermana de Carlos M., que vive en ese barrio del oeste porteño desde hace dos décadas, con resultado negativo. Así “El cagón” durmió en una comisaría de la Ciudad de Buenos Aires hasta que ayer a la mañana lo subieron a un auto hacia los tribunales provinciales de Rosario, donde a la tarde estuvo ante el juez.

   Según trascendió, cerca de las 19 Carlos M. fue indagado por homicidio agravado por uso de arma de fuego acompañado por la defensora oficial Beatriz Antelo. No tengo nada que ver, dijo en su escueta declaración que quedó transcripta en cinco renglones.

   Hasta entonces el único que había hablado en el caso Melani Navarro fue “Quico”, detenido cuando herido con un balazo en el muslo derecho bajaba de una canoa de pescadores el lunes a la tarde en las inmediaciones del acceso Sur y el río Paraná. El jueves, rengueando y escoltado, el muchacho fue al juzgado de Caterina. Y al magistrado le dijo que no había sido él quien disparó contra Melani; que la muerte de la nena se dio en el marco de una pelea entre dos bandas; y que él no sabía quienes integraban esas bandas. Fin de la cita.

   Además Quico fue acusado por el fiscal Adrián Spelta, dentro del nuevo sistema procesal penal, por el “homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego” en el caso de Mauro Martínez, y la “tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego” por el balazo que recibió Romina Martínez, madre de la víctima fatal de un hecho ocurrido la tarde del 20 de febrero último. El juez Alejandro Negroni le dictó la prisión preventiva sin plazo.

   Además de Quico y El Cagón, hay un tercer detenido en la causa. Pablo Alfredo M., de 29 años, hermano del último de los mencionados, fue detenido el sábado 8 de febrero en una vivienda de pasillo de Centeno al 3600. La policía le secuestró un revólver calibre 32 y una moto Honda Wave de similares características, de acuerdo a testimonios, a la utilizada en el asesinato. En una pieza, debajo de un colchón, se encontró un pistolón calibre 14. Fue imputado como coautor del crimen de Melani y por encubrimiento.

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