Sábado 30 de Junio de 2012
Buenos Aires.— Daniel Lagostena, detenido como el presunto autor del asesinato de su novia Erica Soriano, la joven desaparecida en 2010 cuando estaba embarazada, aseguró ayer en una audiencia oral realizada en los Tribunales de Lomas de Zamora, que es "inocente" y que no entiende por qué dan por muerta a su pareja.
"Soy inocente y estoy viviendo una pesadilla. Los medios me condenaron y estoy preso por esa situación", dijo Lagostena, de 51 años, en la audiencia oral frente al juez de Garantías de Lomas de Zamora Gabriel Vitale, quien ahora deberá definir si le dicta la prisión preventiva. "No entiendo todavía por qué la dan por muerta", afirmó el acusado, dando a entender que al no haber aparecido el cadáver de Erica, la Justicia no puede acusarlo de un homicidio.
Lagostena atacó a los medios al afirmar que dieron por ciertas algunas supuestas pruebas que lo incriminaban que luego se demostró que eran falsas o no tenían valor. En ese sentido, dijo que los medios anunciaron que habían encontrado restos humanos en un campo de su padre pero luego no aclararon que "estaban pintados con barniz" y eran "para estudiantes de medicina".
Sin rastros. Erica Soriano tenía 30 años y estaba embarazada de dos meses y medio cuando fue vista por última vez el 20 de agosto de 2010, en Lanús. La versión de su pareja es que al día siguiente ella se fue a visitar a su madre a Villa Adelina, en el norte del conurbano, pero nunca llegó. En el expediente se determinó que la última señal de la víctima se dio en el domicilio de Lanús de Lagostena, con quien mantenía una relación sentimental por de más complicada y conflictiva, según testimonios de familiares y amigos.
Para el juez, Erica nunca salió de su casa, como declaró su pareja, y presuntamente fue asesinada allí el 20 de agosto de 2010 entre las 22 y las 5. En la chimenea de la casa se hallaron restos de una bombacha, por lo que se presume que el imputado quemó allí la ropa de su pareja, y una mancha de sangre debajo de una mesita ratona que se estableció que era de una mujer, pese a que había sido lavada.
Cerca de la medianoche, el ahora imputado comenzó a intercambiar mensajes con un sobrino, Brian Poublán, de 22 años, con quien hasta entonces no tenía un trato cotidiano ni habitual. Los pesquisas probaron que entre el teléfono de Lagostena y el de su sobrino se produjeron seis comunicaciones y presumen que se dieron en el lapso durante el cual se deshicieron del cuerpo. Con esa evidencia recolectada, el joven quedó imputado en la causa como sospechoso pero aún no fue detenido ni procesado.
Riesgo
La audiencia de ayer se hizo para que cada parte exponga los fundamentos por los que creen que a Lagostena hay que dictarle o no prisión preventiva. Tanto el fiscal Gerardo Loureyro, como el abogado de los Soriano, Marcelo Mazzeo, solicitaron esa medida porque "existe peligro de fuga y riesgo de entorpecimiento de la investigación".