Aconsejando al líder
El buen dirigente, líder de la República, escucha, pregunta, y después decide lo más conveniente. Muchas veces, observamos en el mundo que hay líderes brillantes, que funcionan considerando que su juicio es perfecto, despreciando el consejo de los viejos y los adultos.

Lunes 16 de Septiembre de 2013

El buen dirigente, líder de la República, escucha, pregunta, y después decide lo más conveniente. Muchas veces, observamos en el mundo que hay líderes brillantes, que funcionan considerando que su juicio es perfecto, despreciando el consejo de los viejos y los adultos. Los que viven en una burbuja, sin contactos con la cruda realidad, se equivocan. Esto lo relaciono con un barco. Se lleva un rumbo convencido que es el mejor, para llegar a buen puerto, pero el tiempo de tormenta, las corrientes, vientos, desvían su trayecto, los equipos nos avisan que la derrota no es aconsejable. Pero el capitán, aislado en su burbuja, sin analizar la realidad, en forma arrogante, desprecia la opinión de sus oficiales y no cambia el rumbo. Termina el narcisismo del Comando, cuando se lleva la piedra por delante y naufraga. Hay muchos ejemplos, pero recuerdo uno bastante actual, el del barco de pasajeros, que se hundió, cerca de una isla italiana y un capitán todopoderoso, enamorado de su cargo que se llevo puesta una Isla. Está estudiado, hace muchos años, el comportamiento de los líderes que gobiernan en el mundo, imbuidos de un narcisismo enfermizo. El dirigente que está convencido, que todo lo sabe, que no necesita a nadie, se equivoca. Pueden existir dirigentes excepcionales, pero afirmar que el líder todo lo sabe, es una falacia. Si observamos lo que sucede en Siria, al mando de un líder supremo, reseña todo lo expresado anteriormente. Dice nuestro Martin Fierro: “Estas cosas y otras muchas, medité en mis soledades/ Sepa que no hay falsedades, ni error en estos consejos,/ Es de la boca del viejo, de ande salen las verdades”.

Carlos A. Borisenko
DNI 4.340.294