Miércoles 19 de Noviembre de 2008
Esta corriente de escribas nacidos sólo para denostar a nuestros próceres pretenden hacer carrera en las letras opinando necedades como las expuestas en el libelo "La Logia de Cádiz". Si él mismo sostiene que ha necesitado leer cincuenta libros para escribir durante cuatro años un nuevo texto sobre San Martín, muy duro de entendederas debe ser para haber llegado a las pobres conclusiones que publica. En realidad es fácil deducir de su actitud un afán desmesurado por salir a la palestra escandalizando a costa de un prócer valiente y digno, verdadero iluminado para luchar por la independencia de su patria y que por ende debe ser reconocido por los siglos como el Padre de la Patria por todos sus actos. No sería desacertado suponer que en el afán comercial de vender su literatura barata y necia, se ha pasado a las filas de los que creen que denostando a los verdaderos próceres se puede revertir la historia, hasta inventar que nuestra Guerra de la Independencia la ganaron los españoles, por ejemplo, y que en consecuencia haya que juzgar a San Martín como un sicario de oscuros intereses, traidor a su nacionalidad y digno de ser condenado a prisión domiciliaria por sus años ejemplares de lucha. Todo eso ya ha sido inventado tratando de imponerse dentro de la historia reciente en nuestro país, pero no se puede tapar la verdad con literatura barata: son los acontecimientos históricos limpios y con resultados que no pueden revertirse con falacias retorcidas. El mismo autor reconoce que "donde había huecos históricos" él hizo jugar su (pérfida) imaginación, refugiándose en la categoría de novela para inyectar su ponzoñosa interpretación. Estos textos desviados de la verdad pretenden deformar las imágenes que nuestra juventud sana, educada en los principios verdaderos de la nacionalidad, tiene en sus héroes patrios, tratando así de lograr espacios donde alojar doctrinas foráneas, e inventando otros héroes falsos que brillaron solamente en los papeles, aunque jamás hayan ganado una batalla como cualquiera de las que ganó San Martín. Soy de la opinión que ante un escriba que reconoce que sus propios hijos han sido educados en la historia anglosajona o europea, destruyendo nuestra épica con libelos como el de su autoría, no debemos temer que intenten vendernos un San Martín pasteurizado, aunque sí era "feroz y sangriento" con los enemigos de la patria como corresponde a un argentino bien nacido.
Carlos Alberto Vallejos, LE 5.974.851