Aceptaron condenas como miembros de la banda del "Gordo Dany"
Un hombre y una mujer acordaron tres años de cárcel por asociación ilícita y otros delitos ordenados por Héctor Noguera desde Piñero

Lunes 29 de Agosto de 2022

Dos personas fueron condenadas como integrantes de la banda de Héctor Daniel “Gordo Dany” Noguera, una asociación ilícita polirrubro con sede en Villa Gobernador Gálvez a la que se atribuyen delitos como usurpaciones, robos, abusos de armas, intimidaciones públicas, amenazas, extorsiones, adquisición y entrega de armas de fuego, homicidios, lesiones y compraventa de drogas. El sindicado líder está preso desde agosto de 2020 y el grueso de la organización cayó en abril pasado. Ahora dos implicados aceptaron condenas a 3 años de prisión mediante procedimientos abreviados.

Los condenados son Rocío Tabares y Cristian Fajardo, ambos como integrantes de una asociación ilícita dirigida por Gordo Dany. Las penas fueron dictadas por el juez Nicolás Vico Gimena en el marco de la homologación de los acuerdos abreviados. Las propuestas fueron presentadas por los fiscales Lorena Aronne y Federico Rébola en conjunto con las defensas de los acusados.

Rocío Tabares aceptó 3 años de prisión efectiva como miembro de asociación ilícita y por el delito de amenazas coactivas. Cristian Germán Fajardo, la misma pena como integrante de la organización y como partícipe primario de una tentativa de extorsión.

Los jefes

La organización quedó al descubierto el 14 de febrero de 2020 cuando atacaron a balazos la casa de la familia de Carlos “Jerry” Gaeta, archienemigo de Noguera asesinado el 5 de agosto de 2020 en un hecho que terminó con el Gordo Dany tras las rejas acusado como instigador.

Según la acusación Noguera dirigía desde Piñero las actividades del grupo junto a Rodrigo Nicolás “Cepe” Benítez. Este hombre de 30 años preso en la misma cárcel está imputado —entre otras cosas— por el asesinato de Rodrigo Carlos Sánchez, sindicado como mano derecha de Esteban Lindor Alvarado, en marzo de 2020.

“Ambos se encargaron de dirigir los diversos hechos delictivos, tanto por las órdenes impartidas como por el manejo de recursos para la actividad delictiva tales como material estupefaciente, dinero, automotores, motocicletas, nafta, celulares, municiones y armas de fuego”, explicó la fiscalía a presentar la estructura de la banda, luego de cuarenta allanamientos que terminaron con siete detenidos en abril pasado.

Los roles

Según la condena acordada en el procedimiento abreviado, el rol de Rocío Tabares era preparar las notas extorsivas, comercializar estupefacientes, realizar las cobranzas de las extorsiones y de la venta de drogas, así como ocultar los elementos recaudados y disponer de teléfonos celulares usados por el grupo.

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Fajardo, en tanto, era el encargado de llevar las notas extorsivas escritas por Tabares a domicilios indicados por otro de los imputados, David M., y comunicaba directamente a las víctimas con el mismo David mediante un celular “a fin de lograr una mayor intimidación y lograr el fin propuesto”.

A Tabares se le atribuyó además haber amenazado a una mujer el 19 de febrero de 2021 en su casa de Villa Gobernador Gálvez. La mujer le dijo a la víctima que iba a matar a ella y a sus hijos si no le devolvían la plata que debían. Alrededor de las 20 de ese día se presentó con otros cuatro sujetos y le exigió que le entregara 300 mil pesos o su casa, mientras le mostraba desde su teléfono celular una videollamada de un preso que le dijo que “hablaba de parte de los Cantero”, y expresamente le manifestó: “Decile a tu hijo que me devuelva todo lo que se llevó y si no me das la plata me das la casa. Te doy dos horas”.

A Fajardo, a su vez, lo condenaron por haber intimidado, cumpliendo órdenes de David M., a un comerciante a quien le entregó una nota manuscrita. Fue el 8 de febrero de 2022 a las 17 en una casa de Villa Gobernador Gálvez donde vivía la víctima.

Según la condena Fajardo se presentó en una bicicleta playera azul y le pidió que recibiera la nota. Como la persona se negó, se dirigió al local comercial de la víctima y la dejó allí. “Decile que se comuniquen a éste número, porque le vamos a cerrar el local”, decía la nota. Luego le exhibió una videollamada WhatsApp con un preso, pero no logró su cometido porque la resistencia de la víctima impidió que concretara la maniobra.