Miércoles 28 de Mayo de 2014
En un diario capitalino el Centro de Estudios Legasles (Cels) denunció a un fiscal por presuntos delitos de lesa humanidad que pesan sobre el jefe del Ejército argentino. Esta denuncia proviene del hecho que el fiscal desestimando la denuncia se pronunció aduciendo que “no se considera delito, y que si hubiese sido el militar no lo cometió, y si lo cometió habría sido sin comprender su criminalidad”. El militar si cometió delito lo hizo sin darse cuenta (sic). También es muy común escuchar a algunas personas decir, haciendo referencia a la gente que ostenta poder: “Y bueno, si todos roban por qué no van a robar ellos”. Lo único que les falta a estas personas es colgarse un cartelito al cuello donde se pudiera leer: “No robe, al gobierno no le gusta que le hagan la competencia”. Cuando leemos declaraciones de un político en contra de otro, tampoco nos sorprende con la forma grosera de hacerlo. “Si, este hijo de p... me quiere c... la vida pero les aseguro que no lo va a lograr”. Bárbaro el lenguaje de nuestros futuros presidentes. Un abogado estudioso de los fallos penales menciona que solamente van presos los pobres, la gente de clase media y sobre todo los jóvenes que cuentan con papás que tienen dinero zafan de ser encarcelados por este motivo, por tener dinero, o usted duda de que la mayor parte de los jueces tienen el cartelito de “corruptos” en la frente. Un 80 % de los jubilados cuentan con ingresos mensuales que no superan los 3.000 pesos, haciendo que esta pobre gente tenga una vida miserable. Esto se debe a que el Estado tiene carta libre para hacer lo que se le viene en gana con sus dineros, robándoselos para financiar “Fútbol para todos”, dándoselos a los que no estudian ni trabajan, y campañas publicitarias para sus políticas.
Rogelio Rafael Carrer / DNI 6.012.891