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"Acá estamos gobernados por plomeros que tapan los agujeros"

Entrevista a Pino Solanas. El realizador muestra en Rosario el documental "El legado estratégico de Perón", con la palabra del líder justicialista. Hoy, a las 21, en Arteón.  

Miércoles 06 de Abril de 2016

El cine militante es una marca indeleble en la filmografía de Fernando "Pino" Solanas. Pino habla de política y de la realidad argentina con la misma pasión con la que filma. "Acá estamos gobernados por plomeros que tapan los agujeros y así vamos capeando las olas", dice el realizador y senador nacional que mañana llegará a Rosario para presentar "El legado estratégico de Perón". El documental, que se vio en la ciudad el martes y se vuelve a exhibir el jueves, a las 21, en Cine Arteón (Sarmiento 778, planta alta) hace foco en el mensaje del ex presidente justicialista Juan Domingo Perón con imágenes exclusivas tomadas en la residencia de Puerta de Hierro (Madrid) en 1971 y en la de San Vicente en 2012. Solanas interactúa con aquel mensaje, lo disfruta y lo comparte con su equipo, en un tono didáctico que apunta a clarificar aquel legado de cara al futuro. Las palabras de un líder político, entre lo íntimo, lo informal y lo trascendente.

—¿En tu película hay un momento en que Perón dice "yo vine al país para unir" ¿No adquieren un peso específico clave sus palabras en este momento de grieta política en el país?

—Creo que sí, yo tenía lista esta película el año pasado pero no quise estrenarla porque no era una película electoral, sino para promover un debate hondo y profundo sobre el proyecto argentino. Pensá que la Argentina hace décadas que transita sin un proyecto estratégico, acá estamos gobernados por plomeros que tapan los agujeros y así vamos capeando las olas. Hay que tener un proyecto estratégico con un gran objetivo y el último gran proyecto estratégico de contenidos emancipatorios es el proyecto de Perón. Cuando él vuelve a la Argentina y dice "unidad nacional", es para liberarnos del neocolonialismo, pero neocolonialismo entendido como la maraña de acuerdos jurídicos, tratados, créditos y empréstitos que te sujetan un país. Perón lo decía en el 73 y hoy Argentina está 50 veces más maniatada y no puede juzgar sus causas en su propio territorio.

—Las palabras dedicadas hacia los jóvenes son reveladoras, parece que lo hubiese dicho ayer y no hace más de cuarenta años.

—Esa fue mi intención y eso era lo que hacía el general, él vivió formando cuadros jóvenes. El objetivo de la película, como nosotros ya nos hemos puesto grandes, es rescatar la memoria para pasarla a la nueva generación. Perón se despide de la película diciendo "muchachos, no tengan miedo, se van a equivocar como nos equivocamos nosotros, fíjense en el mundo que les dejamos". Quería decir que todos vamos a cometer errores, lo importante es que tengan claro el objetivo, a dónde quieren ir, para que no vayan a un destino distinto del que desean.

—¿Cuál es el punto de contacto de este filme con "La hora de los hornos", que fue emblemática para el cine testimonial?

—Fue emblemática porque era la primera vez que se rescataba y se hacía un análisis positivo de los gobiernos del general, y además fue un instrumento de combate contra las dictaduras. Pero "El legado..." es estratégico porque Perón rescata la unidad nacional, el acuerdo económico-político-social, y lo logra hacer porque junta a todos los partidos, al empresariado y a los sindicatos. Y es para hacer la revolución en paz y liberarnos del colonialismo. Porque él decía que no se puede cambiar el país a los tiros, lo tenemos que cambiar con inteligencia y organización. Proponía la tercera posición, distante del comunismo soviético y del capitalismo liberal. Decía que había que reemplazar el sacrificio por el esfuerzo. No hay que sacrificar una o dos generaciones para hacer el desarrollo de un país, hay que optar por un desarrollo más lento pero más humano.

—Esta propuesta de unidad de Perón, necesaria para muchos sectores, ¿no puede ser intepretada también como una utopía?

—No, la Argentina se ha degradado mucho, hemos sufrido como pueblo argentino una sucesión de traiciones y derrotas. Votan una cosa y resulta que los han engañado. El año pasado no hubo debates importantes, fueron esgrimas electorales, y la Argentina creyó votar un proyecto que acabara con la corrupción, pero resulta que el gobierno nacional le entrega toda la obra pública a las dos costillas de Macri, (Angelo) Calcaterra y (Nicolás) Caputo. Son los nuevos Lázaro Báez y Cristóbal López, no va esto. La Argentina necesita un gobierno, y sobre todo un presidente, que de ejemplaridad, no basta con ser honesto: hay que demostrarlo.

—¿Al ser senador nacional, la gente no puede confundirte por tu mensaje opositor cuando antes te veía al lado de Elisa Carrió, integrante de Cambiemos?

—No, pero lo de Carrió fue de 2013 hasta abril del 14. Han pasado dos años de la separación con Carrió, y Carrió ha sido un elemento absolutamente destructor de cuanto espacio político integró. Ahora denunció a Caputo y Calcaterra, pero fue a hablar con Macri y ya no habla más de Caputo y Calcaterra, habla de (Daniel) Angelici, un pobre gil, ¿viste?

—¿Puede convivir el cine, la política y militancia?

—Y bueno, lo he venido haciendo hasta ahora, con dificultades, no he podido hacer una película de ficción porque eso me demandaría dedicarme full time. Pero un documental lo he venido haciendo en los dos meses de vacaciones o en los fines de semana largos. Y ahora voy por el noveno gran documental sobre la crisis de la Argentina contemporánea, que empezó con "Memoria del saqueo". Traté el tema de la minería, de la epopeya del petróleo y de los trenes, y estoy terminando un largometraje sobre los pueblos fumigados. Está filmada, pero necesito tiempo para montarla, habla sobre los agrotóxicos y los transgénicos y cómo envenenan a la gente. La idea es terminarla este año, para septiembre.

—¿No creés que Michael Moore (el realizador de "Bowling For Columbine" y "Sicko"), en Estados Unidos, te copió el estilo?

—Pero por supuesto, Michael Moore aprendió de "La hora de los hornos", eeepa (risas).

Charlas en la clandestinidad

La génesis de “El legado estratégico de Perón” se remonta a 1971, cuando Octavio Getino y Pino Solanas filmaron clandestinamente dos largos documentales con Perón durante seis meses en Madrid.
En el verano del 2012, Solanas comienza a rodar este filme en San Vicente. Por primera vez se utilizan fragmentos de grabaciones inéditas de conversaciones informales mantenidas con Perón.

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