Martes 24 de Noviembre de 2009
El 19/11/09, alrededor de las 20:40, subo a un colectivo perteneciente a la línea 130 para volver a mi casa. Cuando el chofer se aproxima a la esquina de Dorrego y Montevideo deja subir a un grupo de más de 10 personas provenientes del "banderazo" realizado por los simpatizantes de NOB. Carentes de todo respeto y educación, empezaron a saltar y empujar al resto de los pasajeros, por supuesto sin pagar el boleto ninguno de ellos. Al llegar a la esquina de Dorrego y Pellegrini fue aún peor, el chofer deja pasar a aproximadamente 20 energúmenos. No existe otro calificativo para esta gente. Los mismos, al igual que los 10 primeros saltan, empujan, se cuelgan de los pasamanos del colectivo molestando a los pasajeros que subimos antes y que habíamos pagado el boleto. Ante la situación y al ver lo que hacía el chofer decidí junto con mi hermana bajarnos del colectivo frente al miedo y la impotencia que produce el accionar de estos bárbaros sean hombres, mujeres o menores. En el trayecto a la puerta trasera fui manoseada por dos de estas lacras que el chofer dejó subir sin pagar ningún boleto. No sé con qué intención lo hicieron pero al menos no fui robada. Conclusión, me sentí ultrajada, avergonzada e impotente frente a este fenómeno que no puedo comprender y tuve que bajarme 5 cuadras antes de donde debía. No es la primera vez que pasa ni es en la única línea de colectivos ni con la única hinchada que ocurre, ya me ha tocado padecer y observar lo mismo varias veces luego de la salida de esta "gente" de los partidos. Mi pregunta es ¿no tiene ningún tipo de autoridad el chofer? ¿Por qué sí la ejerce cuando una ciudadana de bien como yo que alguna vez subí con una tarjeta agotada me hizo bajar del colectivo inmediatamente, pero cuando sube un grupo de personas con la única intención de molestar, destruir y no pagar hace la vista gorda? ¿Por qué frente a estas situaciones el chofer directamente no cierra la puerta y no deja subir ni bajar a nadie por la seguridad de todos hasta que estos violentos desaparezcan y se dispersen? ¿Por qué si tiene miedo no llama a la policía o a alguien que pueda controlar? Quisiera que se adopte o se enseñe otra política diferente a los choferes para evitar estas situaciones que son injustas, tanto para los que pagamos el boleto como para aquel que espera el colectivo.
Victoria Quiroga, quiroga.victoria@gmail.com