Sábado 21 de Marzo de 2009
El pasado 17 de marzo, volviendo de mis vacaciones en Córdoba, me pasó lo que nunca me imaginé. Con anterioridad había preparado mi vehículo para viajar y tener todo en regla, por si algún control caminero me lo pidiera. Volviendo, en la localidad de Justiniano Posse, me detiene "la caminera". Me piden los papeles y el carné, todo bien. Al ver que tengo los cinturones de seguridad colocados "la agente" me dice: "¿Los pasajeros traseros tienen los cinturones colocados?". Le respondo que no. Ella me dice que me tiene que labrar un acta y enseguida le digo bueno (lo único que quería era llegar a Rosario). Aquí comienza la historia, cuando "la agente" me trae el acta para que firme después de esperar 20 minutos para que la redacten no menos de 5 oficiales, la leo, no entiendo nada y se la hago leer a la agente. Ella lee: "Los habitantes circulan sin el cinturón de seguridad colocado". Ahí la interrumpo y le acoto: "Perdón, aclará que los traseros no tienen el cinturón, los delanteros sí". Me responde: "¿El acta no se puede modificar, firma o no?" Le digo cómo voy a firmar si lo que dice es mentira. ¿No saben redactar una multa?". Enseguida me presionó diciendo: "No me falte el respeto porque llamo un móvil de la comisaría para que lo traslade". Así que masticando bronca ante la injusticia y el robo descarado que me estaban cometiendo, nada más ni nada menos que la policía, firmé en disconformidad, por más que no sirva de nada. Ahora tengo una deuda de 250 pesos por una multa que no cometí, que la policía inventó y me obligó a firmar. ¿Quién me defiende? ¿Quién me escucha? ¿Quién me saca la amargura de saber que el que me roba es en realidad quien me tendría que proteger? Ojo, no pasen nunca por Justiniano Posse, es lo único que puedo hacer para aliviar la bronca de haber sido intimado y robado por la policía.
Luciano Vera
veralucho@hotmail.com