Domingo 15 de Abril de 2012
Tengo un nieto en la escuela primaria que manifiesta una saludable afición por la lectura. En consecuencia, cuando encontré en la edición de La Capital del lunes 9 de abril una reflexión titulada "La ciudad en la queremos vivir" escrita con pulido estilo literario no exento de matices poéticos. Me pareció oportuno leerla junto con mi nieto, sin mayor análisis, para introducirlo de paso en los temas del cuidado del medio ambiente. Particular énfasis pusimos en las tres estrategias de promover el transporte masivo, el desarrollo del no motorizado y la disuasión del motorizado privado. Le expliqué que era bueno andar en bici, caminar, que los autos contaminan. Terminada la lectura y luego de la explicaciones correspondientes, mi nieto me miro algo desconcertado y me dijo: Abu, no entiendo. Como buen abuelo con paciencia y ternura ante su infantil ignorancia le pregunté qué era lo que no entendía. Me dijo: pero Abu, mi Papi nunca quiere sacar el auto porque dice que no hay donde estacionar, pero si ponen más lugares mi Papi podrá sacar el auto para ir al centro y va a haber más autos. Ahora el desconcertado era yo, volví a leer la nota varias veces y confieso que tampoco pude entender el razonamiento contradictorio del documento.
Gerardo Orallo
DNI 6.008.474