Lunes 17 de Agosto de 2009
La Cámara de Apelación Penal de Rosario confirmó el fallo por el cual fue absuelto Juan Cruz
Münger, el joven karateca que había sido acusado por el crimen de Alba Digiuni, la esposa del juez
de Circuito de Venado Tuerto Alberto Frinchaboy, asesinada a puñaladas en marzo de 2007 en una
vivienda del centro de esa ciudad. Con esta resolución, la causa quedó sin imputados e ingresó en
el camino de la impunidad ya que el expediente volvió a cero y los investigadores, según la defensa
de Münger, jamás abonaron otra hipótesis ni pensaron en otro sospechoso que no fuera su cliente.
La resolución fue dictada por la Sala I de la Cámara, integrada por
Ernesto Pangia, Ramón Ríos y Elena Ramón. Los magistrados ratificaron así el fallo absolutorio
dictado en primera instancia por el juez de Sentencia de Melincué, Fernando Vidal, el 27 de octubre
del 2008. Entonces, el dictamen sostuvo que no se habían encontrado indicios certeros que indicaran
que el muchacho hubiera estado en el lugar y en el momento del crimen. Además, Vidal remarcó las
irregularidades del proceso en el que se juzgó la conducta penal del hombre ahora absuelto.
Apuñalada. Alba Digiuni murió tras recibir cinco puñaladas en el cuello y el
rostro. Su cuerpo fue hallado el mediodía del 19 de marzo de 2007 en una habitación de la vivienda
de su sobrina, Flavia Lussenhoff, situada en Garibaldi 320 de Venado Tuerto.
A esa hora, Flavia daba clases de gym en un gimnasio que había montado
delante de esa misma casa mientras su tía cuidaba del pequeño hijo que la joven había tenido
durante su relación con el propio Münger. A poco de descubierto el homicidio, la policía detuvo al
muchacho como principal implicado en el hecho y un par de días después, tras el sepelio de la
víctima, también apresaron a Flavia.
El juez de Instrucción de Venado Tuerto, Hugo Perassi, procesó a ambos
por el homicidio, pero las defensas de los jóvenes apelaron la medida y la Cámara venadense
resolvió, en septiembre de 2007, que Lussenhoff era inocente y le otorgó la libertad. En tanto,
Münger permaneció 19 meses en prisión y recién fue excarcelado el año pasado tras ser absuelto por
el juez Vidal.
El fallo fue apelado por la fiscal de Cámara Graciela Mastrocésare por
lo que el expediente subió a la Cámara, que terminó por expedirse la semana pasada. En su voto, el
camarista Ernesto Pangia remarcó los argumentos de la fiscal para oponerse a la absolución de
Münger. La funcionaria judicial había cuestionado la “errónea y arbitraria” valoración
que realizó el juez de Sentencia de Melincué con relación a los elementos probatorios hallados en
la escena del crimen. En ese sentido, Vidal había coinicidido con los defensores de Münger, José
Luis Vázquez y Paul Krupnik, en que el lugar donde fue hallado el cadáver de Digiuni estaba
“contaminado” por el ingreso de personas “ajenas a la investigación”.
Asimismo, en un tramo de la apelación, la fiscal aceptó que la muestra
de sangre que a Münger se le extrajo el día del hecho se extravió. Sin embargo, consideró que la
colilla de marihuana encontrada en el patio de la vivienda correspondía al imputado a pesar de la
ausencia de una pericia que lo determine. Para ello sólo se basó en los problemas de adicción del
imputado.
No fue el único cuestionamiento. También objetó que, en el fallo
absolutorio no se haya vinculado la lesión que tenía el deportista en su mano derecha y el delito
que se le imputó. “Se comprobó que, dos días antes del crimen, Münger trasladó unos aparatos
de musculación de un amigo y no sufrió ninguna lesión”, sostuvo Mastrocésare.
Además, la fiscal consideró que Münger sustrajo un billete de 100 pesos
de la billetera de Lussenhoff y, para sustentar la teoría, argumentó que otra persona se hubiese
apoderado del monedero y no hubiese seleccionado un billete. “Robó el dinero para satisfacer
su adicción” a las drogas, señaló la funcionaria judicial.
Defensa. Por su parte, Krupnik y Vázquez señalaron que, para dictar la absolución de su
cliente, el juez Vidal tuvo en cuenta que no hubo ningún testimonio, indicio o prueba que ubique a
Juan Cruz dentro de la casa donde ocurrió el crimen y a la hora en que el mismo se cometió. Tampoco
se hallaron en la vestimenta del acusado rastros de la víctima, ni señas en el cuchillo con el cual
asesinaron a Digiuni. Además, dijeron, no se encontró una motivación por la cual el muchacho haya
querido matar a la tía de su ex esposa e, incluso, familiares de la víctima sostuvieron que entre
ellos había una buena relación.
En la resolución de la Cámara, Pangia consideró que los informes del
laboratorio de Diagnóstico Molecular y Forense de Rosario y los realizados en la Capital Federal,
concluyeron que la colilla de marihuana pudo haber estado en el patio de la casa días o semanas
antes de haberse cometido el homicidio, “lo cual deja sin sustento la hipótesis de haber sido
fumado” por el imputado del día del crimen.
Además, el camarista consideró que la contaminación de la escena del
crimen es “coherente con la posibilidad de la inadecuada preservación del lugar del
hecho”. Y recordó como un perjuicio para la investigación el extravío de la muestra de
sangre. En su voto, el camarista valoró que ninguno de los testimonios acreditaron que el imputado
haya estado en la vivienda en el momento del crimen.
Para fundamentar su posición, recordó que una testigo no pudo precisar
que se trataba de Münger la persona que observó entre las 9.15 y las 9.20 del 19 de marzo del 2007.
Sólo dijo que el hombre que vio tenía un parecido físico con el imputado en un “80 por
ciento”. Mientras que otros dos testigos sostuvieron haberlo visto en otros horarios
diferentes. “Los testigos dijeron haberlo visto en distintos lugares de Venado Tuerto, pero
ninguno lo vio entrar a la casa de Garibaldi 320 ni tampoco salir de allí. Además, otras tres
personas sostuvieron que el imputado estaba en su casa y nadie lo vio con las ropas manchadas de
sangre”, explicó el camarista que emitió el primero de los votos.