Martes 04 de Agosto de 2009
El subcomisario santafesino Claudio Blaser quedó ayer libre de cargos en el juicio celebrado en
la ciudad de Córdoba por el asesinato de un hombre hace dos años. Un tribunal integrado por jurados
populares le concedió el beneficio de la duda en el proceso que se le abrió por abrir fuego contra
un empleado de supermercado. Tras una deliberación de cuatro horas se alcanzó un veredicto que, por
unanimidad, le dio la libertad a Blaser.
El resultado del fallo anunciado ayer a la tarde por la Cámara IV del
Crimen de Córdoba motivó el estallido de los familiares de la víctima, Víctor Moyano, que
sostuvieron que la acción del policía santafesino había sido una ejecución sumaria. “Creíamos
en la Justicia, ahora no. Dios va a hacer la Justicia. El hoy quedó libre, pero va a volver, él
mató a mi hijo en la puerta de mi casa”, gritó la madre de Moyano
La resolución del caso se había esbozado el jueves, cuando la fiscal
Laura Batistelli anunció que no pediría condena porque las pruebas reunidas a su criterio no
bastaban para una condena. Además de absolverlo, el tribunal resolvió que ni Blaser, ni la
provincia de Córdoba ni la de Santa Fe deberán responder civilmente por lo ocurrido. Por lo que a
la familia de la víctima, que no tenía antecedentes penales, no se le reconoció derecho a exigir
compensación por su muerte. El abogado de la querella había pedido que condenaran al policía por
homicidio agravado y una indemnización de 600 mil pesos.
Cuando fue detenido, Blaser era el jefe de la comisaría de Villa Cañás.
El 31 de mayo de 2007 llegó a la capital cordobesa con una orden judicial para detener a Moyano, un
ex jugador de Instituto de Córdoba de 33 años, al que se le atribuyó integrar una banda que había
robado una vivienda en la ciudad del sur santafesino. Otra cosa que no pudo ser probada.
Acompañado de una patrulla de ocho efectivos cordobeses, el oficial
santafesino arribó aquel día a la casa de la madre del hombre buscado e irrumpieron allí. Cuando
Moyano, advertido por la mujer, llegaba en auto a la vivienda del barrio Pueyrredón se produjo una
situación poco clara que terminó cuando un proyectil disparado por el arma de Blaser impactó en la
cabeza del conductor y lo mató en el acto.
El veredicto. A las 10 de ayer Blaser fue invitado a hablar antes del anuncio del
fallo. “Necesito recuperar mi vida. Confío en la Justicia”, fue lo que dijo.
La defensa planteó que el policía santafesino, que ostenta el grado de
subcomisario, actuó en defensa propia y sin apartarse nunca de la ley. El abogado querellante
sostuvo, por el contrario, que Blaser ejecutó a una persona que no había disparado y que a ésta se
le plantó un arma en el auto para dar la idea de una inexistente situación de resistencia.
Parte por parte. El defensor de Blaser, Alejandro Pérez Moreno, consideró que el
proceder de su cliente fue inobjetable a tal punto que, a excepción de la familia de la víctima,
nadie lo cuestionó. “Cuando este caso llegó al juicio de la Cámara de Córdoba mi cliente
afrontaba una acusación que lo ponía en la antesala de una condena a 50 años de prisión. Finalmente
tanto la fiscalía que debía acusarlo, como los jueces, como los jurados populares demostraron que
existió defensa legítima”, le dijo a La Capital.
El abogado de la familia de Moyano, Marcelo Guitman, refirió a este
diario que el desenlace del juicio le provoca estupor. “No puedo racionalizar que esta
persona haya sido absuelta. Valoramos pruebas científicas que demuestran que por parte de Moyano,
que era un hombre sin prontuario, no hubo agresión alguna: él recibe un disparo de atrás hacia
adelante, cuando se alejaba en el auto. No tenía rastros de pólvora en las manos ni había huellas
en el arma que sugieran que hizo fuego. Sostenemos que el arma fue plantada para simular una
resistencia”.
El defensor del policía cuestionó ese argumento. “Una cosa es lo
que se dejó entrever en la prensa y otra la prueba colectada en el juicio”, dijo Pérez
Moreno. “En las audiencias ningún testigo habló de que se haya plantado un arma”.
Los padres de Moyano, que quedaron con la guarda de los dos hijos de la
víctima, estallaron al oir el veredicto. El subcomisario Blaser, de 42 años, salió de la sala con
serenidad luego de pasar dos años preso.