Sábado 20 de Julio de 2013
Hace tan sólo 45 días Ana y su hijo abrieron un flamante bar y panadería en la esquina de Urquiza y Ovidio Lagos, en el macrocentro de la ciudad. Y a pesar del poco tiempo transcurrido ya le entraron a robar tres veces, siempre durante la madrugada. "Uno se termina resignando y agradeciendo de que no entran mientras estamos trabajando, cuando hay clientes y empleados, lo que podría ocasionar alguna víctima", dijo la mujer ayer a la mañana, cuando llegó para abril el local y se topó con el amargo cuadro.
"Ya no sabemos qué hacer. El local tiene vidrios de seguridad, cámaras de video, alarmas, sensores de movimiento internos y con la luz que se enciende automáticamente en la puerta, pero nada parece detener a los ladrones", afirmó Ana al periodista del móvil de La Ocho.
La mujer descubrió el nuevo robo poco después de las 7 de ayer cuando llegó para abrir las puertas del comercio, que tiene un frente totalmente vidriado y se erige en la ochava noroeste de Ovidio Lagos y Urquiza. Entonces vio que los maleantes habían roto uno de los cristales, presuntamente con una piedra, para acceder al interior del comercio. "Es muy poco lo que robaron, algo de mercadería y unos 150 pesos del cambio que había en la caja, pero es más el daño que provocan cada vez que entran", aseguró Ana.
Larga demora."Evidentemente nada ni nadie los detiene y la policía dice que no hay pruebas para acusar a nadie", manifestó la mujer. Y refirió que un comerciante vecino llegó para abir su local a las 4 de la mañana y a esa hora ya estaba el vidrio roto. "El hombre llamó al 911 y no vino nadie. Recién ahora, que yo llegué para abrir y me encontré con los vidrios rotos, volví a llamar y aparecieron", se quejó.
Acerca de las medidas de seguridad, Ana dijo que el negocio no sólo cuenta con sus propias cámaras de video sino que está al alcance de la cámara tipo domo de la empresa Cablehogar, cuya sede y estudio de grabación se encuentra enfrente de la panadería. "Tenemos que revisar las grabaciones pero es seguro que algo quedó registrado porque todas las cámaras estaban funcionando", contó la mujer.
Y recordó: "EEsta fue la tercera vez que nos roban en un mes y medio. En el primer robo se llevaron la caja registradora, una máquina eléctrica y algo de dinero que había quedado. Siempre fueron más los destrozos que lo que se robaron. Al final, uno termina agradeciendo que los ladrones llegaron cuando estaba cerrado el negocio, que no había clientes, que no había empleados".