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Abreu: "Fue una noche especial, el grito de gol generalizado es muy emocionante"

Sebastián Abreu contó sus sensaciones luego de su primer gol con la camiseta de Central, que valió tres puntos ante Godoy Cruz. “No me extrañó que cantaran «uruguayo, uruguayo»”, dijo el Loco.

Lunes 26 de Agosto de 2013

“Generalmente soy el primero que llega a las prácticas y el último en irme, más allá de este antecedente, je”. Sebastián Washington Abreu se excusa con esa frase sobre el hecho de haber sido el último en retirarse del Gigante después de una noche que catalogó como “especial” y que le generó una inequívoca sensación de alegría. Por el gol propiamente dicho, por el reconocimiento de los hinchas con el “uruguayo, uruguayo” que inmediatamente bajó de las tribunas cuando el delantero marcó de penal y, sobre todo, por el triunfo. En medio de eso el Loco no se olvidó de Carlos Luna, a quien le tocó reemplazar. “Me dio mucha lástima, pero son las cosas que tiene el fútbol”, dijo.

   “Fue algo hermoso, sobre todo por lo que es el Gigante, donde queda gente afuera. El grito de gol generalizado es muy emocionante”, relató Abreu sobre su carta de presentación goleadora con la camiseta canalla. “Además si uno se emociona escuchando el “uruguayo, uruguayo” cuando se lo cantan a otro, cuando te toca vivirlo en carne propia después de tantos años en la Argentina te genera algo hermoso”, dijo. Y agregó: “Después, el resultado ayuda a construir un objetivo que todos estamos buscando”.

   Central, o mejor dicho su gente, es de esos clubes en los que una buena jugada, un gol o cualquier acción puede ser tomada como punto de partida para generar una relación especial con determinados futbolistas. La lista es larga. El Chino Luna lo vivió en carne propia en la primera fecha y el sábado por la noche a Abreu le hicieron sentir que tranquilamente puede ser otro caso testigo. Fue remate y gol en el campo de juego. Fue grito de “gol” primero y de “uruguayo, uruguayo” después en las tribunas. Y eso no le llamó la atención al Loco. “No me extrañó porque es un grito popular y tradicional cada vez que un uruguayo hace un gol, pero volverlo a sentir después de muchos años primero te genera una melancolía de viejos recuerdos y también te lleva a un presente que se disfruta al máximo”, confió.

   Se sabe que cuando un delantero, en especial un goleador, llega a un club la primera conquista tiene lo suyo. Justamente por ser la primera. “Fue una noche especial porque pude convertir mi primer gol en Central”, expresó Abreu, pero sin dejar de destacar las consecuencias de esa conquista. “Mi gol ayudó a lograr los tres puntos. Me pone muy feliz que el equipo haya podido construir durante los 90 minutos ese resultado que se le terminó dando. Es muy lindo construir y generar una química muy linda con un Gigante repleto. Eso es algo que también tenemos que saber aprovechar”, afirmó.

   —¿Disfrutar el partido te permite ver algunas cosas que la presión no te deja?

   —Eso depende de cada uno. En lo personal, la palabra presión no estuvo nunca dentro de mi léxico futbolístico. Sí responsabilidad, concentración, dedicación y humildad. Todo lo que hago lo disfruto. No hay que perder la esencia del niño. Porque de chicos, cuando íbamos al campito, no hablábamos de “vamos a la guerra” o “vamos con presión”. Hablábamos de “ir a jugar y disfrutar”. Eso es lo que trato de hacer en este momento de mi carrera.

   —¿No fue el partido perfecto porque tuviste que ingresar por la lesión de un compañero?

   —-Sí, totalmente, pero el fútbol tiene esas cosas. Uno nunca espera entrar por una lesión, sino en base a una cuestión táctica. Lamentablemente esta vez fue por una lesión, pero esperemos tenerlo a Luna rápido de nuevo. Y si no es así será el técnico el que decida quién jugará. Uno se prepara, entrena, disfruta y Miguel (Russo) decide.

   —¿Desde lo futbolístico cómo lo viste al equipo?

   —Muy bien. Pudimos llegar a consolidar mayor volumen de juego, utilizamos muy bien las bandas, generamos una presión importante para recuperar la pelota y generamos chances de gol. El tanto no llegó de jugada, pero la previa había sido muy buena. Después tuvimos la virtud de convertir y darnos la tranquilidad que necesitábamos.

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