Jueves 09 de Abril de 2009
Trabajo en un geriátrico de Rosario y me duele el abandono de los hijos a los padres. Como trabajador lo vivo a diario y no comprendo cómo se repite esta triste situación. Los padres que jamás abandonaron a sus hijos sufren la indiferencia y el olvido en el momento más vulnerable de sus vidas. Llegar a ancianos, desprenderse de sus casas, ser llevados a un lugar extraño con personas que aunque le brinden todo el cariño y asistencia no reemplazan en ninguna medida la presencia y el amor de sus hijos o nietos. Fueron padres, madres, abuelos, tíos que estuvieron en el transcurso de la vida de quienes hoy por falta de tiempo y consideración jamás vuelven a verlos. No olvidemos que es una ley natural llegar a "viejo". Se trata sólo de un día a la semana. Esa visita tan ansiada por los abuelos que les reconforta el alma.
Mariano Jures,
sabrimal26@hotmail.com