Martes 17 de Febrero de 2009
Carmen Barbieri es la reina de la taquilla de Mar del Plata. Además de haber recibido dos premios Estrella de Mar a la mejor revista y a la mejor labor cómica femenina, encabeza la lista de las obras más vistas de la temporada con "una revista típica y clásica, como las de antes", explicó. La obra superó, hasta la semana pasada y según la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales, a "La cena de los tontos", "Midachi", "Danza con Cobos" y "Deslumbrante". "Creo que la gente que lucha y es un obrero de lo que hace, se merece tener éxito", dijo sin olvidar que "hay que dar las gracias" cuando sucede.
—¿Cómo te sentís en el primer lugar de la taquilla?
—Estoy muy feliz. No sé si estoy primera o si estoy encabezando. Lo único que te puedo decir es que la sala está llena todos los días y eso es lo importante; que nosotros estamos felices, que disfrutamos de lo artístico sobre el escenario. Somos 34 personas en escena, nos llevamos bien. Somos como una gran familia y estoy muy contenta.
—¿Qué hace un éxito o un fracaso?
—No siempre tiene lógica. Vos hacés un show espectacular, con los mejores artistas, la mejor ropa y de muy buen nivel y de repente la boletería no acompaña. Eso no tiene nada que ver. El éxito está en el escenario y la boletería a veces no acompaña. En este caso está en los dos lugares y acompañó. El empresario de hecho decía "diste mucho más de lo que prometías".
—¿Es un desafío llegar a una posición de éxito y mantenerse ahí?
—Mirá, no sé si eso es un desafío. Es un gran trabajo de muchos años querer llegar a un lugar. A veces no se llega pero vale la pena morir en el intento. El tema es que gracias a Dios llegué a un lugar que hay que mantenerlo. Quisiera hacer más cosas, cada vez mejor. Agradezco a Dios y al público que dijo "sí". La vengo luchando desde hace mucho tiempo. Yo creo que la gente que lucha y es un obrero de lo que hace, se merece tener el éxito. No siempre lo lográs pero cuando lo tenés hay que ser una agradecida de la vida, a la gente que me dio una mano.
—¿Cuánto influye la presencia en la televisión?
—La televisión te mantiene vigente. Cuando estás dentro de un programa como el de Tinelli te puede dar una vigencia que nunca tuviste en tu vida. Yo pasé momentos muy importantes, estuve dentro de éxitos impresionantes en televisión, no es que los hice, y ahora me tocó con Tinelli. Si hasta los niños te conocen por Tinelli... es bárbaro.
—¿Cómo ves la temporada con respecto a la crisis?
—Es distinta a la del año pasado, con menos público, menos gente en Mar del Plata. Claro que se siente. En nuestro teatro, gracias a Dios, no se nota. Pero hay que reconocer que no es la temporada del año pasado. La gente que viene a Mar del Plata viene a desenchufarse. Yo no lo noto en el ánimo, pero sí se lo que está pasando. No ignoro ni soy insensible o que está fuera de la realidad. Notamos que se llena todas las noches y no hay más localidades. Pero no puedo ser necia y no ver la realidad. La realidad no es la boletería mía. La realidad es un todo.
—¿Producir es un riesgo?
—Eso es lo que pasó. Es muy difícil. Fue una locura de Javier Faroni, mi productor, hacer una revista con tanta gente, típica y clásica, como las de antes, invirtiendo tanto dinero sin saber si iba a ganar. Y agradezco a Dios y al público que nos acompañó. Faroni se merecía recuperar lo que invirtió porque confió en mí y en la revista porteña.
—Además debutaste como escritora con "Soy XL ¿y qué?"...
—No es una apología a la gordura. Es solamente aceptarme como soy y tratar de mejorar, pero con humor.
—¿Te sentiste discriminada por ser XL?
—No es discriminada la palabra... El tema es que si no sos 90-60-90 no sos perfecta. Y la vida no es así. Pero todo con humor. Mirá dónde llegué yo con la edad que tengo y peso que tengo. Estoy feliz de ser quien soy, me acepto como soy, y sigo siendo una mujer sexy. Ese es lo que brindo a aquella mujer que a los 50 años cree que lo perdés todo, pero es cuando uno mejor puede estar. En realidad soy L, pero en este país querido en el que vivo, L es un talle chiquito. En Estados Unidos compro L y me va grande. En realidad XL es extra linda.
—¿Esas medidas son para el teatro de revista?
—Las catorce mujeres que hay en el espectáculo son 90-60-90. Y yo soy 113, 78, 113, peso 79 kilos y tengo 53 años.
—Sos de las pocas mujeres que confiesan esas cosas...
—No soy de las pocas, soy la única que dice toda la verdad (risas).