A una generala de América
Todos los días paso por la esquina de 9 de Julio y Colón sin que esas calles, más allá de la orientación, me dejen algún mensaje. Sucede que son tan habituales que es lógico olvidar el significado de sus...

Miércoles 01 de Julio de 2015

Todos los días paso por la esquina de 9 de Julio y Colón sin que esas calles, más allá de la orientación, me dejen algún mensaje. Sucede que son tan habituales que es lógico olvidar el significado de sus nombres, pero ayer ambos me trajeron dos imágenes sugerentes: América sojuzgada y nuestra independencia. Habrá sido porque dentro de pocos días tendremos un feriado para celebrar las rotas cadenas, y más adelante, en octubre, otro en el cual se recordará al navegante que nos "descubrió". En medio de esas dos fechas está el 12 de julio, en el que deberíamos conmemorar el nacimiento de Juana Azurduy en el Alto Perú (1780). Por otro lado las noticias nos dicen que se está realizando en Buenos Aires el traslado del monumento a Colón, un simple cambio de ubicación que a mi criterio no implica menosprecio a la comunidad italiana que lo donó. En su lugar colocarán otro donado por Bolivia que representa a la coronela Azurduy, ascendida post morten a generala del Ejercito argentino. Sepamos de ella que perdió cinco de sus seis hijos en la Guerra de la Independencia brindando su vida en la lucha por un continente sin opresores. Muere en la pobreza, paradójicamente un 25 de mayo de 1862, después de Pavón y cuando recién intentábamos formarnos como nación. Más allá de posiciones políticas o jurisdiccionales sobre quién dispone de los monumentos, es indiscutible que Juana fue una patriota de convicciones mereciendo ser llamada "Generala de América". Por este motivo, si es mucho pedir que en Rosario una calle cambie el nombre de Colón (el de los espejitos de colores) por el de Azurduy, quizá no lo sea solicitar una humilde plaquita que recuerde a esta gran mujer. Sugiero su colocación en la esquina mencionada y significativa de 9 de julio y Colón. El cholo Montironi tiene la suya (merecida) en la intersección de Pueyrredón y Rivadavia, entonces por que no una para doña Juana Azurduy, que ha sido un ejemplo de coraje y claridad ideológica. La patria no juega a los dados pero si nosotros eligiéramos a la generala como modelo de conducta (bastaría con seguir su huella, paralela a la de Güemes, San Martín o Bolívar) descartando al tute cabrero o al solitario (juegos del sálvese quien pueda y del individualismo egoísta) probablemente lograríamos mayor conciencia de soberanía y la clara visión de conceptos frecuentemente distorsionados, me refiero, ahora sin juego de palabras, a los de libertad e independencia.

Omar Pérez Cantón