Domingo 02 de Enero de 2011
Nunca es fácil pasar por momentos de angustia e incertidumbre cuando se trata de la salud de un ser querido. Sin embargo, cuando nuestra hija Sofía fue recibida por un profesional que se hizo cargo, se puso, como dicen, la mochila al hombro y tiró para adelante, el trago fue un poco menos amargo. Gracias doctor Lisandro Bitteti por entender y ser paciente, por ocuparse y preocuparse por la salud de Sofía pero por sobre todas las cosas por darse cuenta que detrás de un paciente existe un ser humano, con todo lo que ello implica. Nunca pierda esa sonrisa regalada en el momento oportuno. Es bien sabido que doctor se hace pero "señor" se nace, por ello y por su don de gente, sencillamente mil gracias.
Sofía, Mario y Sandra Hojberg