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A tres meses del Mundial, la selección de básquet Los Topos, no consigue apoyo para viajar

Dicen que los topos son mamíferos con extremidades cortas, que viven en madrigueras y no escuchan. Pero los de la selección de básquet silencioso no dan con esas características: son todos lungos, como...

Miércoles 15 de Abril de 2015

Dicen que los topos son mamíferos con extremidades cortas, que viven en madrigueras y no escuchan. Pero los de la selección de básquet silencioso no dan con esas características: son todos lungos, como buenos basquetbolistas, viven entrenando de aro a aro y oyen más que mucha gente que escucha. Los Topos es el equipo de los mejores jugadores sordos e hipoacúsicos federados de básquet del país, integrado por jóvenes de entre 18 y 33 años. Cuentan con un cuerpo técnico que trabaja sin subsidios, becas ni sueldos y cada jugador sostiene de su propio bolsillo tantos los entrenamientos como los viajes.
Obtuvieron medalla de bronce en los Panamericanos 2012 (Brasil), tras ganarle a Canadá; en 2013 trajeron de Juegos de Bulgaria el 8º puesto y el año pasado se lucieron: ganaron la medalla de plata en el Sudamericano 2014 (Brasil), perdieron la final con el mejor equipo silencioso del mundo: Venezuela.

No obstante ni con todos esos logros el plantel albiceleste consigue que el Estado lo escuche y le dé apoyo económico. Entre técnicos y jugadores son 16 las personas que deben viajar al Mundial que se jugará entre el 4 y 13 de julio próximos en Taiwán (China). Cada uno necesita 47 mil pesos, cifra que cubre hospedaje, comidas, pasajes y seguros. Uno de los 12 jugadores del plantel es santafesino, de Reconquista, se llama Marcos Raffin (ver aparte). El y el técnico Silvio Barrionuevo hablaron con Ovación. Piden una mano. O varias. Quien quiera oír que oiga.

La urgente necesidad económica de Los Topos se viralizó en la redes sociales a través de un video subido a Youtube que protagoniza el capitán del equipo, el platense Juan Aude. El lo produjo junto a un amigo. Se llama “Selección argentina de básquet silencioso al mundial”. Aude dice en el filme que el sueño de su equipo es “traer la copa al país pero sin apoyo el Mundial está más lejos que la propia Taiwán”. Agrega, mientras juega solo en una cancha silente y le habla a la cámara (sí los sordos no necesariamente son mudos) : “No es justo: todos deberíamos ser iguales, sordos o no”. Y sobre el final interroga e invita: “Si sentimos al país adentro, si la peleamos con humildad y en silencio, ¿por qué la respuesta nunca llega? Queremos darlo todo sin dejar de entrenar para golpear puertas  buscando apoyo, moneda tras moneda. Necesitamos tu ayuda. Sumate. Ayudanos”. Al final del filme se lee dónde se puede establecer contacto para colaborar.

Pero esta no fue la única movida a la que echaron mano los jugadores (además de organizar actividades para juntar fondos, golpear puertas de funcionarios públicos y empresarios), apelaron a conocidos, familiares y amigos, quienes carteles en mano se sacan fotos y las cuelgan en Facebook. “Yo apoyo a la selección argentina de basquet silencioso”. Se lee, así, simple, sin estridencias.

Hubo quienes también dieron apoyo por las suyas y por Twitter. El base Facundo Campazzo y el técnico de la selección argentina, Sergio Hernández, sentaron posición. “¿Cómo es esto? ¿La selección de básquet para sordos tiene que pedir apoyo para ir al Mundial? ¿Por qué nosotros sí y ellos no? Solución urgente”, pidió el DT. Los Topos, más que agradecidos.

Jugar sin oír. Silvio Barrionuevo tiene 44 años, reside en Deán Funes (Córdoba) y es el técnico, manager y preparador físico de Los Topos desde 2011. Hace 25 años entrena equipos con discapacidad (fue técnico de Santiago Arrascaeta, también Topo). Barrionuevo asegura que el deporte y el plantel que dirige es inclusivo, la mayoría juega en equipos oyentes, y federal. “Tenemos jugadores de Buenos Aires, Santa Fe, Salta, Jujuy, Catamarca, Río Negro y Tucumán. Y eso es bueno pero complica los entrenamientos. Hay que buscar lugares centrales, Córdoba, Buenos Aires o capitales de provincia. A los jugadores les hacen descuentos por ser sordos, pero eso hay que tramitarlo 20 ó 30 días antes, así que armar una agenda no es fácil. Y para solventar alojamiento hacemos partidos a beneficio, damos clínicas o charlas.

El mensaje es la inclusión, abrir todos los caminos posibles”. Pero además, esta versión del básquet es democrática porque todos están en igualdad de condiciones en la cancha.

La Organización Mundial de Deporte de Sordos impone que el jugador tenga disminuida la capacidad auditiva al menos en un 45% en ambos oídos. Hay hipoacúsicos (que oyen poco) y sordos en el equipo. Algunos tienen implantes o audífonos, pero no pueden usarlos en la cancha.

Para Barrionuevo, “es emocionante verlos porque juegan sin oír pero se las ingenian con mucho movimiento de brazos y señas para pedir una pelota y jugar en equipo y uno, para darles indicaciones, debe modular mucho o manejar el lenguaje de señas. Es muy importante lo visual, es un deporte adaptado, los árbitros dirigen con banderines en lugar de silbatos y hay carteles para los tantos y en los relojes”.

Barrionuevo reconoce que le gustaría que Los Topos fueran reconocidos como la selección argentina de básquet (ver página 12). Sabe que ese derecho aún está lejos como el Mundial pero hay buenos gestos que ilusionan al grupo. A pocos días del último campeonato no tenían el conjunto de camiseta y pantalón para competir y Federico Susbielles, el interventor de la CABB (sumida en una grave crisis económica e institucional), les donó las camisetas de la Generación Dorada del último Mundial. Sí, eran usadas, pero eran de los grandes del básquet. Y encima Luis Scola les mandó un video deséandoles suerte para la final en Brasil el año pasado. Los Topos “escucharon” el gesto, y se sintieron escuchados.

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