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A trece años del 11-S, la amenaza terrorista sigue presente en EEUU

La ciudadanía está más preocupada ahora por las milicias islamistas que tras los atentados de 2001 contra las Torres Gemelas y el Pentágono.

Viernes 12 de Septiembre de 2014

Trece años después del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos rindió ayer homenaje a las 2.977 víctimas de los atentados terroristas, conscientes de que la amenaza terrorista sigue presente, ahora de la mano de los yihadistas del Estado Islámico (EI). "Han pasado trece años. Trece años desde que la paz de una mañana estadounidense se rompió. Trece años desde que nos arrebataron 3.000 preciosas vidas", dijo el presidente Barack Obama ante el monumento a las víctimas del 11-S del Pentágono. "Trece años después de que mentes pequeñas y odiosas conspiraran para rompernos, Estados Unidos permanece en pie y orgullosa", dijo el presidente. "No importa las pruebas y los desafíos, Estados Unidos seguirá siendo Estados Unidos".

Las ceremonias en Nueva York, Washington y Pensilvania —donde esa mañana se estrellaron los cuatro aviones secuestrados por los terroristas de Al Qaeda— combinaron el duelo de las familias con el patriotismo estadounidense. La lectura anual en la zona cero de Nueva York de los nombres de las víctimas de los atentados terroristas de las Torres Gemelas se vio interrumpida por cuatro momentos de silencio, que conmemoran el momento en que los aviones secuestrados se estrellaron contra cada una de las torres, en el Pentágono y en Pensilvania.

Coalición. Las ceremonias de conmemoración de los atentados terroristas del 11-S tuvieron lugar un día después de que Obama anunciara en un discurso a la nación que Estados Unidos liderará una coalición internacional que perseguirá "donde quiera que esté" al Estado Islámico con el objetivo de destruir a este grupo yihadista.

A pesar de los logros conseguidos por las administraciones Bush y Obama en la guerra contra el terrorismo y la muerte de Osama Bin Laden en 2011, la lucha contra la barbarie terrorista continúa. "No podemos borrar cada huella del mal y pequeños grupos de asesinos pueden hacer mucho daño. Ese fue el caso antes del 11 de septiembre y continúan siendo verdad ahora", dijo el miércoles en un discurso televisivo Obama, que reconoció que "llevará tiempo erradicar un cáncer como el Estado Islámico".

Aunque el mandatario no mencionó durante su discurso en el Pentágono su plan para destruir al Estado Islámico, el fantasma del terrorismo sigue presente en las vidas de los estadounidenses. Seis de cada diez estadounidenses (62 por ciento) se muestran preocupados por el alza del extremismo islámico en el mundo, el mayor porcentaje desde 2007, según un sondeo de opinión realizado por Pew Research. Y cinco de cada diez (53 por ciento) están muy preocupados por la posibilidad del aumento del extremismo islámico dentro Estados Unidos.

Obama advirtió el miércoles que EI supone no sólo una amenaza para la gente de Irak y Siria, sino para todo el Medio Oriente, incluidos ciudadanos, personal e instalaciones estadounidenses en la región. Y dijo de que el EI podría suponer una amenaza más allá de la región e incluso en Estados Unidos.

Lobo solitario. Las autoridades estadounidenses aseguran que no tienen información fiable de que los yihadistas estén planeando un atentado terrorista dentro de Estados Unidos, pero se muestran vigilantes ante la posibilidad de la actuación de "un lobo solitario" como en los atentados terroristas en el maratón de Boston en abril de 2013.

También les preocupa que puedan asesinar en el extranjero a estadounidenses por el simple hecho de ser estadounidenses, como ha demostrado la reciente decapitación de los periodistas estadounidenses Steve Sotloff y James Foley, en sendos videos ampliamente difundidos por internet por EI.

A fines de octubre

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