¿A quién debemos culpar?
Hace unos días leí en este mismo espacio una carta en la cual explicaba una señora (muy conmovida) el dolor que le había causado en un viaje a muchos kilómetros de aquí ver niños muy...

Jueves 25 de Julio de 2013

Hace unos días leí en este mismo espacio una carta en la cual explicaba una señora (muy conmovida) el dolor que le había causado en un viaje a muchos kilómetros de aquí ver niños muy pobres, descalzos, vendiendo piedras que se recogían gratuitamente en el lugar. En ese lugar había niños, cuenta la señora, muy mal vestidos y con mucha tristeza. Se preguntó, ¿cómo podía ser esa miseria? Yo, extrañada, le preguntaría a la señora que se le cayeron lágrimas por este episodio si tuvo que viajar a tantos kilómetros de nuestra ciudad para ver niños pobres, menores, demasiado menores, descalzos, hambrientos. Le diría que si va por el centro de nuestra ciudad está lleno de esos niños. y con hambre, desalineados. Y si se corre a las avenidas también los verá, en los semáforos, en las puertas de las iglesias, de los supermercados, hospitales, cementerios. ¡Cuánto hambre, miseria y abandono también tienen estos niños! Son iguales a aquellos que vieron tan lejos, y quizás con más hambre y más necesidades, pero se mira a un costado. Nadie mira, nadie interviene, nadie los ayuda. Entonces yo me pregunto el porqué de esa indiferencia, el porqué de no involucrarnos y defenderlos de este perverso sistema que los esta llevando a la droga, al robo, a la prostitución. ¿Por qué no salimos a defenderlos de esta miseria que no les brinda nada más que tristeza? Creo que no debemos ser indiferentes, ya que mañana  nuestros hijos y nietos caminarán con estos niños que no tienen más medios, ni otro conocimiento, que no sea robarles o matarlos.

Martha Chimento