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A puro show, Sochi abrió el Juego

Pese a las críticas, Rusia mostró su historia al mundo con una ceremonia que fue vista por más de 3 mil millones de personas.

Sábado 08 de Febrero de 2014

Con un homenaje a su propia historia y cultura, un espectáculo lumínico y mucho frío, Rusia sacó a relucir ayer su orgullo nacional en la ceremonia de inauguración con la que arrancaron los Juegos Olímpicos de invierno de Sochi, los más caros y polémicos de la historia.

Fue lo que se esperaba, un viaje en el tiempo por todos los momentos gloriosos de la historia de Rusia, pero ello no impidió que los fuegos artificiales y la nieve dentro del prominente estadio Fisht, así como las originales coreografías y puestas en escena dejaran indiferentes a los casi 40 mil espectadores que asistieron al escenario a orillas del Mar Negro.

"Declaro inaugurados los XXII Juegos Olímpicos de invierno", señaló a las 22:27 horas de Sochi y enfundado en un traje típico soviético el presidente de Rusia, Vladimir Putin, escoltado en el palco por los numerosos líderes mundiales que al contrario que los dirigentes de EEUU, Francia o Alemania sí aceptaron la invitación.

El relevo de la antorcha llegó a su fin después de 65 mil kilómetros de viaje. El fuego fue pasando por las manos de varias leyendas rusas del deporte: la tenista Maria Sharapova se la cedió a la atleta Yelena Isinbayeva, ésta al ex luchador Alexander Karelin y el gigantón lo dejó en manos de la ex gimnasta Alina Kabaeva. La llama encendió el pebetero finalmente con la ayuda de la ex patinadora artística Irina Rodnina y del ex jugador de hockey sobre hielo Vladislav Tretiak, ambos tres veces campeones olímpicos por la Unión Soviética.

Nadie se desprendió de sus abrigos polares durante las dos horas y media de espectáculo que arrancó con una explicación del alfabeto cirílico entre humo y con luces apagadas y que siguió con unos prados flotantes entrando por uno de los fondos del estadio tras los primeros de muchos fuegos artificiales, un total de casi cinco toneladas pirotecnia.

Rusia mostró las cartas que se guardaba en la manga para sorprender al mundo después de unos últimos meses en el que las relaciones internacionales quedaron marcadas por la polémica ley "anti-gay" que rige en el país más grande del mundo. Un bandera humana con los colores rojo, blanco y azul ondeó dentro del estadio antes del desfile de atletas.

Desde Grecia hasta Rusia, deportistas de 87 Comités Olímpicos Nacionales más los atletas de India, que competirán bajo bandera olímpica por una sanción del Comité Olímpico Internacional (COI) desfilaron bajo aplausos.

El punto cúlmine de la noche llegó con la entrada de la delegación local. Por un momento la gente se olvidó de los 50 mil millones de dólares invertidos, la polémica ley "anti-gay", los asientos vacíos en el Fisht o la amenaza terrorista que escaló ayer un peldaño más con el supuesto intento de secuestro de un avión con destino a Sochi (ver aparte). Y apoyado en la más "alta sofisticación que permite la técnica moderna" llegó el show.

La ceremonia, en la que la diva de la ópera Anna Netrebko cantó el himno olímpico, fue vista, según los cálculos previos del COI, por 3 mil millones de personas, casi la mitad de la población mundial. Unas diez mil personas participaron en un show que costó más de 30 millones de euros y que se llevó a cabo en un estadio construido sólo para las ceremonias de apertura y clausura. Con todo esto. Y más, Sochi está en marcha.

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