A pesar del intenso calor, el feriado evitó los apagones
El feriado de ayer logró un milagro: pese a que a las 16 el termómetro marcó en Rosario una elevada temperatura máxima de 36,2 grados, no hubo grandes cortes de luz. La explicación que dio el gerente de la Empresa Provincial de la Energía (EPE), Raúl Stival, fue que al no trabajar el comercio ni la administración pública la demanda fue menor.

Martes 09 de Diciembre de 2008

El feriado de ayer logró un milagro: pese a que a las 16 el termómetro marcó en Rosario una elevada temperatura máxima de 36,2 grados, no hubo grandes cortes de luz. La explicación que dio el gerente de la Empresa Provincial de la Energía (EPE), Raúl Stival, fue que al no trabajar el comercio ni la administración pública la demanda fue menor.

"Todo está bastante tranquilo", corroboró el empleado receptor de los reclamos. No hay duda, por el día libre los rosarinos prefirieron el agua al aire acondicionado: sólo por La Florida pasaron ayer 7.500 personas, mientras otras 3 mil zarparon desde La Fluvial hacia las islas.

En el servicio de recepción de llamados por inconvenientes de la EPE ayer fue un día tranquilo. Según contó su operador, en Rosario sólo se registró una falla en la red de media tensión a las 14, "en una pequeña área de zona oeste", pero en menos de dos horas el servicio fue restablecido.

Según la EPE, también hubo "pocos" problemas en la red de baja tensión. Sin embargo, clientes indignados de Arroyito (Ibarlucea al 900 y 1000) relataron a LaCapital que un corte a las 22 de antenoche dejó sin luz unas 4 cuadras hasta las 16 de ayer.

Baja demanda. La razón por la que el calor, esta vez, incidió poco sobre el suministro eléctrico es que el feriado logró bajar la demanda: sin oficinas, ni bancos, ni demasiados comercios refrigerados, el consumo resultó menor. Por eso tampoco fue necesario programar cortes.

El día se prestó para que la gente buscara agua. Y aun cuando algunos comercios del centro de la ciudad abrieron sus puertas, las calles permanecieron desiertas.

Quienes debieron transitar, lo hicieron como si estuvieran en un lugar de veraneo: ojotas, shorts y algunos hasta directamente en malla. No era para menos: a las 9 de la mañana ya hacía 30 grados.

El calor siguió subiendo hasta llegar a 36,2 grados, que se clavaron entre las 16 y las 17. La única ventaja frente a semejante temperatura es que durante todo el día hubo muy poca humedad, lo que evitó que todo empeorara por una mayor sensación térmica.

Aun así, hubo un éxodo hacia piletas y playas. Sólo a La Florida ayer ingresaron, incluso tras hacer cola, unas 7.500 personas que, sumadas a otras 12.500 del sábado y el domingo, llegaron a 20 mil durante el fin de semana largo.

Las islas fueron otra opción. En las lanchas públicas que zarpan de La Fluvial el feriado permitió que otros 3 mil pasajeros se embarcaran rumbo al Banquito.