Sábado 20 de Noviembre de 2010
A mis queridos compañeros de UOM (Rosendo García) quiero por intermedio de la presente agradecerles a aquellos que compartieron conmigo día a día en la labor diaria, y a los que jamás pensé que estarían a mi lado en mis peores momentos. Hoy transito un camino muy difícil, aprendiendo a caminar con mi hijo espiritualmente y con su ausencia física, pero con sus mejores recuerdos. Es por eso que quisiera decirles a mis compañeros de la UTIP lo que siempre he dicho, para los que los tienen y los que no tienen hijos. Esos chicos que están en cada camita que ustedes atienden día a día son el tesoro más grande de sus padres; sólo les pido que no cambien, sigan así. Ahora me tocó a mí estar de las dos partes y es por eso que se los digo. Hoy me encuentro en un lugar de trabajo donde hay gente maravillosa que me da contención, seguridad para recuperar poco a poco la fuerza que tanto necesito. Al principio pensé que jamás iba a atender un niño, hoy sin darme cuenta lo vuelvo a hacer, ayudando, poniendo empeño para poder enseñar lo aprendido a alguien que puede hacerlo mejor que yo. En memoria de Juansem, que sentía orgullo por mí, que siempre me decía: "Voy a ser enfermero". Por el amor a él, a sus hermanos, por mí y para ellos sigo adelante aunque cueste. Muchas gracias a todos por haber existido en mi vida anterior. Como dice el padre Pío, por cada caída empiezo de nuevo. En la vida tenemos una misión y creo que Dios quiere que siga y algo nuevo espera por mí. Un gran abrazo de oso para todos.
María del Carmen Villanueva