Miércoles 12 de Enero de 2011
"A mi hija la apuñalaron en el baño del boliche y no en la calle como dijo la policía. Y nadie llamó a una ambulancia para asistirla, sino que el dueño del local la cargó en un auto y junto a un patovica la tiraron en el hospital Alberdi como a un perro". El testimonio, dicho con firmeza pero entrecortado por el dolor, es de Alcira Bareiro, la mamá de Belén Z., una chica de 16 años que la madrugada del pasado domingo fue herida por otra joven en el bar "Ay Ramírez", ubicado en avenida Alberdi y Casilda. Ayer, 72 horas después de ese ataque, la adolescente seguía internada en terapia intensiva del Hospital de Emergencias y en estado crítico.
El hecho, según refirieron voceros de la comisaría 8ª que actuaron de oficio, ocurrió poco después de las 4 de la mañana del domingo cuando Belén "salía" del mencionado boliche bailable, aunque habilitado por la Municipalidad como bar con amenización musical (ver aparte). En ese marco, la versión oficial sostuvo que dentro del local hubo una gresca entre varias chicas y que continuó en la vereda, más precisamente sobre calle Casilda, donde la menor recibió la puñalada. Tras ello, dijeron las fuentes, las amigas de Belén pidieron ayuda en el boliche y desde allí llamaron a una ambulancia del Sies que la trasladó primero al Hospital Alberdi y después, debido a la gravedad de la herida, al Hospital de Emergencias donde anoche continuaba internada en estado sumamente delicado.
Sin embargo, esa descripción del episodio fue desmentida por la madre de Belén, quien pudo reconstruir lo ocurrido a partir del relato que hicieron los amigos de su hija. "Es muy difícil hablar con ellos porque cuando tocan el tema tiemblan, tienen miedo y dicen que están amenazados por uno de los patovicas del boliche al que llaman Maxi", contó la mujer.
Noche de amigos. Lo cierto, según Alcira, es que la noche del sábado Belén junto a una amiga y dos chicos del barrio donde viven (Humberto Primo y Camilo Aldao) y a los que "conoce desde que nacieron", fueron a divertirse a "Ay Ramírez" como lo hicieron varias veces.
Ya entrada la madrugada, dentro del local hubo un problema. "La amiga de mi hija, que es menudita, tuvo un problema con algunas chicas y entonces Belén intercedió. Mi hija es muy grandota para la edad que tiene y siempre saca el pecho por sus amigas, las defiende porque es más grande", contó Alcira. La mujer dijo que entonces la pelea parecía haber terminado, pero que todo se desmadró cuando su hija fue al baño del boliche.
"Ahí adentro la estaban esperando y la atacaron. Y no debe haber sido una sola chica sino varias, porque ella sabe defenderse y seguramente alguna la agarró de los brazos para que no reaccionara", especuló Alcira. Entonces Belén recibió la brutal puñalada que la puso al borde de la muerte. "Tiene un corte profundo de derecha a izquierda por debajo del pecho que le perforó un pulmón y le fisuró el corazón, según dijeron los médicos", agregó la mujer.
Acá no pasó nada. Por lo que cuenta la madre de la adolescente, la historia siguió adentro del mismo boliche y tanto el dueño del local (al que identificó con nombre y apellido) como el patovica al que denunciaron los amigos de Belén tuvieron una intervención dudosa. "Hay una chica mayor, que vive cerca de mi casa y que ya estuvo presa por algunos problemas, que aparentemente la encontró herida en el baño y le avisó al dueño. Pero yo tengo mis dudas. No sé si no fue esa misma piba la que atacó a Belén", sostiene Alcira mientras dice el nombre de la sospechosa y promete dárselo a la policía apenas pueda salir del hospital para radicar la denuncia.
De cómo llegó Belén al hospital Alberdi, la mamá de la joven dice que no hubo ambulancias en el medio. "El mismo dueño del boliche y el patovica la subieron a mi hija a un auto particular y la llevaron. La dejaron tirada en la guardia y se fueron sin darse a conocer ni preocuparse por la salud de Belén. La trataron como a un perro, la abandonaron y huyeron". Por eso, sostiene: "Yo no voy a parar hasta que todos paguen por ésto. No sólo la que hirió a mi hija sino también quienes cubrieron lo que pasó".
Desde la guardia del Alberdi, y con el celular que Belén aún conservaba, la llamaron a Alcira para notificarla de la mala nueva. "Cuando nos llevaban en ambulancia al hospital de Emergencias porque mi hija estaba gravísima, se moría, pasamos por la puerta del boliche y seguía abierto. Es mentira que cerraron inmediatamente como dijo la policía", contó Alcira. Y agregó que tanto el propietario del local como el patovica en cuestión, les decían a todos que "la fiesta seguía, que acá no pasó nada y que nadie vio nada".
Lo que para muchos rosarinos parece una locura, el que una adolescente sea atacada con un cuchillo por otra chica no mayor a los 20 años en el baño de un boliche al que presuntamente concurrieron a divertirse, para Alcira tiene una explicación. "En ese lugar nadie controla nada, no hay patovicas mujeres, entonces las chicas no son revisadas y entran cualquier cosa". Y cuenta que "no es la primera vez que allí ocurren cosas" como la que sufrió Belén, la segunda de los tres hijos que tiene Alcira y que ahora lucha por su vida para poder seguir estudiando en la escuela Luisa María de Olguín, donde durante 2011 cursará el 4º año.